Un nuevo agravio evidencia la desigualdad de trato entre hombres y mujeres en la Guardia Civil

Un nuevo agravio evidencia la desigualdad de trato entre hombres y mujeres en la Guardia Civil

La presencia de la mujer sigue siendo minoritaria en la Guardia Civil
La presencia de la mujer sigue siendo minoritaria en la Guardia Civil

La Guardia Civil sigue evidenciando que la política de igualdad entre hombres y mujeres en el Cuerpo es una asignatura más que pendiente. Si hace muy poco tiempo calificábamos de burla y ataque a los derechos de los guardias civiles el cierre de la oficina de AUGC en el interior de la Comandancia de Zaragoza, para lo que el máximo responsable de la Guardia Civil en la Comunidad alegó falta de espacio, han bastado unos pocos meses para justificar tales adjetivos. Y es que ahora nos encontramos que dicha Jefatura ha abierto una peluquería 'low cost' en el edificio de El Carmen. Eso sí, sólo para hombres.

Y es que este servicio, que se presta de lunes a viernes y desde las 8 hasta las 10, y en el que se cortará el pelo por 3.30 euros más IVA y se realizarán arreglos de barba a 2.40 euros más IVA, únicamente podrá ser usado por hombres.

Se trata de una nueva evidencia de que continuamos siendo un cuerpo de policía excesivamente masculinizado, jerarquizado y disciplinado donde es rara la ocasión en la que se piensa en las mujeres.

Han pasado casi 30 años desde que la mujer entró en la Guardia Civil, y si en aquel entonces ya supuso un gran esfuerzo para los responsables políticos de la época, ante las grandes reticencias de la cúpula militar, a día de hoy la mujer continua excluida, en la mayoría de las ocasiones.

Y es que basta de ejemplo lo ocurrido el pasado lunes 26 de septiembre en el seno del Pleno del Consejo de la GC, donde fuimos testigos de la situación de precariedad que presenta la Guardia Civil a la hora de abordar una de las situaciones más vergonzosas de la Institución: la desigualdad de género. Una desigualdad que viene avalada por las estadísticas que nos ponen a la cola de presencia de mujeres en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y ello  a pesar de ser el cuerpo que más efectivos tiene, unos 78.000 efectivos, de los que menos de un 6% son mujeres.

A lo anterior se unen los índices de absentismo laboral de las mujeres en la Guardia Civil, y que trimestre tras trimestre duplican, triplican y cuadruplican al de los hombres sin que nadie haga o diga algo al respecto.

La realidad es que nos encontramos en un sistema policial caduco, masculinizado, jerarquizado y militarizado que dificulta enormemente la implantación de la Igualdad, y supuestos tenemos muchos, pero sin duda lo son los relativos al acoso sexual o la falta de normalización, todavía hoy en día, de la maternidad, encontrando situaciones paradójicas de mujeres obligadas a realizar servicio de seguridad ciudadana en estado de gestación, o donde no se las evalúa el puesto de trabajo, o donde no se respetan los ciclos de lactancia con el perjuicio innecesario al que se somete al recién nacido. Ya conocido es el caso de una guardia civil destinada en Huesca donde los juzgados vinieron a dar la razón  a nuestra Organización en lo referente a no respetar el periodo de lactancia materna. Tenemos más casos.

Igualmente es conocida la situación vivida por una guardia civil cuando un mando en el transcurso de un control policial ordenó a dicha guardia civil quitarse su chaleco antibalas particular y femenino para ponerse uno oficial y masculino, cuya amplia talla le impedía el movimiento y el acceso al arma reglamentaria y a los grilletes. Su condición de mujer y la reivindicación de su seguridad y salud en el desempeño de su actividad policial la ha supuesto la instrucción de un delito militar por insubordinación y una baja psicológica.

Desde AUGC planteamos un tratamiento transversal del problema de la Igualdad abordando la cuestión desde un enfoque multidisciplinar que abarque toda la normativa de la Guardia Civil para poder insertar e integrar a la mujer desde sus propias necesidades. La respuesta es siempre la misma, un silencio incómodo que termina en argumentos incoherentes donde no saben ni distinguir una acción positiva de una discriminación indirecta.

En breve esta organización enviará una carta al Director General esperando que impere el sentido común y se venga a normalizar la situación, dado que la guardia civil,  a día de hoy, la forman hombres y mujeres.

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