La falta de guardias civiles en la provincia de Córdoba se agrava aún más este verano

El déficit de plantilla, unido a las vacaciones del periodo estival, deja muchas unidades bajo mínimos y sin patrullas

Guardia Civil Priego de Córdoba
Guardia Civil Priego de Córdoba

La falta de guardias civiles en la provincia de Córdoba es endémica desde hace muchos años, pero durante los meses de verano el problema se agrava aún más al reducirse la plantilla en un tercio por las vacaciones estivales y por las comisiones de servicio en otras provincias, lo cual da lugar a que muchas unidades queden reducidas al mínimo, sin apenas poder realizar servicios de patrulla y ni siquiera abrir las dependencias para atender a la ciudadanía.

Si el resto del año la situación es preocupante, en verano se hace insostenible, con guardias civiles desbordados y sin poder atender adecuadamente a los requerimientos, con el consiguiente perjuicio para los ciudadanos. Hay muchas unidades que se quedan con solo dos efectivos, sin poder vigilar sus demarcaciones y sin apenas abrir las dependencias, como ocurre por ejemplo con los Puestos de Cabra, Adamuz, Hornachuelos, Posadas, Cerro Muriano, Villa del Río, Lucena, Carcabuey, Moriles, Santaella, Espejo y otros.

Las escasas patrullas que pueden salir a la calle tienen que vigilar y atender las incidencias de varias poblaciones, algunas muy distantes entre sí, por lo que se incrementa mucho el tiempo de respuesta ante requerimientos urgentes, a lo cual se añade que no hay mandos que las coordinen. Además, si se producen altercados en grandes concentraciones de personas por las numerosas fiestas locales propias de esta época, en algunos casos deben ser atendidas por solo dos agentes, al no haber más patrullas o encontrarse muy lejos las que pueda haber en la provincia.

Por poner un ejemplo de lo que ocurre en toda la provincia, una sola patrulla debe atender todo lo que ocurra en las poblaciones de Rute, Carcabuey, Iznájar, Cabra, Benamejí, Aguilar, Moriles, Monturque y Lucena. Y lo mismo ocurre en el Alto Guadalquivir, donde una patrulla debe encargarse de la seguridad en los municipios de Montoro, Bujalance, El Carpio, Villa del Río, Pedro Abad y Cañete de las Torres. El resultado es que las patrullas pasan más tiempo desplazándose entre poblaciones y demarcaciones territoriales que realizando cometidos de vigilancia y seguridad ciudadana.

La situación es tan preocupante que hasta las unidades con más plantilla, como son los Puestos Principales –Baena, Priego, Montilla, Puente Genil y Palma del Río– tienen problemas para cubrir sus servicios mínimos, de hecho carecen con demasiada frecuencia de patrullas y necesitan el apoyo de otros puestos para poder atender las incidencias. Y algo similar ocurre en otras especialidades como la de Tráfico, porque un solo equipo de Atestados se tiene que encargar de toda la provincia, un despropósito que era impensable hace unos años.

Todo esto da lugar a que habitualmente se tengan que unir guardias civiles de distintos Puestos para poder formar patrullas, como ocurrió el año pasado, cuando entre enero y noviembre se realizaron 1.626 patrullas de ese tipo, muy por encima de otras provincias andaluzas que, al disponer de plantillas mayores, no necesitan recurrir con tanta frecuencia a esa solución anómala, que conlleva riesgos adicionales y operatividad reducida. Además, en ese mismo periodo se ordenaron 11.702 servicios unipersonales, con los evidentes riesgos que conllevan.

Hay unas 150 vacantes sin cubrir, por lo que falta un 11% de la plantilla que debería haber en la provincia, pero la situación es aún peor si tenemos en cuenta que el catálogo, que es el número mínimo de guardias civiles fijado como necesario, se ha reducido un 7% en los dos últimos años, y la provincia de Córdoba ha perdido un 5% de efectivos en los dos últimos años.

La solución pasa por acometer la reorganización del despliegue de la Guardia Civil que AUGC lleva años reclamando, mediante una comarcalización de las unidades actualmente inoperativas y la agrupación de los efectivos ahora dispersos, así como la dotación de personal propio para los equipos especializados, la incorporación de personal en situación de reserva para desempeñar determinados cometidos, y el incremento de la deficitaria plantilla.

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