La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) denuncia que numerosos agentes han visto suprimidos sus descansos reglamentarios para participar en los actos conmemorativos del 182º aniversario de la Fundación de la Guardia Civil. Así lo acredita la orden de servicio difundida, que obliga a personal de distintas unidades a sumarse a desfiles e intervenciones institucionales en detrimento de su descanso semanal.

No se trata de un incidente puntual. Se trata de un patrón. El mismo que llevó a imponer jornadas de 40 horas en Cádiz. El mismo que, año tras año, perpetúa una lógica que trata a los guardias civiles no como profesionales con derechos, sino como recursos disponibles a voluntad del mando, intercambiables entre el servicio operativo y el lucimiento en actos protocolarios.

Menos agentes en la calle, más uniformes en el desfile

La consecuencia directa de esta decisión es tan grave como silenciada: los efectivos desplazados a los actos institucionales son efectivos que dejan de patrullar, de atender emergencias, de cubrir el territorio. Mientras la Administración proyecta una imagen de fortaleza y cohesión, la realidad cotidiana de los guardias civiles es otra: sobrecarga de servicio, plantillas al límite, dificultades insalvables de conciliación y una regulación de turnos que no garantiza el descanso efectivo que la ley reconoce.

Se les exige estar firmes en el desfile. Se les niega ese mismo rigor a la hora de respetar sus derechos.

Una deuda histórica que la Administración sigue ignorando

AUGC lleva años reclamando lo que no debería necesitar reclamarse: la implantación real y efectiva de la jornada de 35 horas, la equiparación salarial plena con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado equiparables, el reconocimiento expreso de la profesión como de especial penosidad y riesgo, y una planificación de turnos que garantice descansos reales, no descansos sobre el papel que desaparecen ante la primera orden de servicio extraordinaria.

Ninguna de estas demandas es nueva. Ninguna ha sido atendida con la urgencia que merece. Y mientras la Administración aplaza, dilata y celebra aniversarios, los agentes acumulan una fatiga que no aparece en ningún acto oficial.

Llamada a la acción: el momento de exigir es ahora

AUGC llama a todos los guardias civiles a conocer sus derechos, a documentar cada vulneración, a no normalizar lo que no es normal. Cada descanso suprimido de forma injustificada es una infracción que debe ser denunciada, registrada y combatida por los cauces legales y sindicales disponibles. La pasividad no protege a nadie. La organización, sí.

Y llama también a la ciudadanía, a los representantes políticos y a los medios de comunicación a mirar más allá del uniforme en formación: detrás de cada agente en un desfile hay una persona que quizás perdió ese día con su familia, que trabaja en condiciones que no elegiría si tuviera otra opción, y que merece algo más que aplausos protocolarios.

La dignidad profesional no se exhibe en un desfile. Se garantiza con derechos. Y si la Administración no está dispuesta a garantizarlos, AUGC estará, como siempre, dispuesta a exigirlos.