La crisis migratoria vivida en Ceuta durante los últimos días arroja un balance devastador: un centenar personas fallecidas confirmadas por el Gobierno, en su mayoría por ahogamiento, cerca de 60.000 entradas irregulares a través del perímetro fronterizo y unos 48.000 retornos ya materializados a territorio marroquí. Detrás de cada cifra hay una tragedia humana. Y detrás de cada rescate, de cada cadáver recuperado del mar y de cada noche interminable, hay un guardia civil.

La causa no nos corresponde valorarla. Las conclusiones, sí

Desde AUGC no nos corresponde valorar si lo ocurrido responde a un efecto llamada amplificado por las redes sociales, a una operación de guerra híbrida o a una demostración de fuerza del Reino de Marruecos. Nos da igual. Esa tarea corresponde a los servicios de inteligencia y a la diplomacia.

La conclusión que sí debe extraer nuestro vecino es incontestable: decenas de miles de sus ciudadanos, muchos de ellos jóvenes y menores, desean abandonar su país. Una conclusión especialmente relevante para un Estado que aspira a liderar el desarrollo económico del continente africano.

Y la conclusión que debe extraer España es igual de clara. Esta crisis ha evidenciado tres carencias que AUGC lleva años denunciando: la falta de medios, la falta de previsión y la falta de solidaridad de nuestros socios europeos, que han vuelto a mirar hacia otro lado mientras la frontera sur de Europa se sostenía sobre la Ciudad Autónoma.

Feijóo escuchó durante dos horas a quienes estaban en el agua. Marlaska solo se reunió con los despachos

Durante su visita a Ceuta, el presidente del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, mantuvo una reunión de dos horas con las asociaciones profesionales de la Guardia Civil y los sindicatos policiales, en la que AUGC tuvo un papel protagonista.

El Presidente del Partido Popular y el secretario provincial de AUGC en Ceuta

El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en cambio, optó por reunirse únicamente con el delegado del Gobierno y con los mandos de la Policía Nacional y de la Guardia Civil. AUGC solicitó formalmente ser recibida por el ministro durante su estancia en la ciudad. Seguimos esperando.

Quizá, si el ministro escuchara a las asociaciones profesionales, sabría lo que le trasladamos a quien sí quiso escuchar:

  1. Un llamamiento a la calma y contra los discursos de odio. La llegada a Ceuta de agitadores y activistas ultras procedentes de la Península, con sus altavoces mediáticos, no ha hecho más que crispar un ambiente ya de por sí tensionado. La polarización no protege en situaciones extremas: las incendia. Exigimos a todos los actores políticos y mediáticos una reflexión al respecto.

  2. Protocolos de actuación claros y por escrito, que den seguridad jurídica a unos agentes obligados a decidir de madrugada, dentro del agua, qué régimen jurídico aplicar tras la sentencia del Tribunal Supremo.

  3. Recursos humanos y materiales suficientes, la reivindicación de siempre, hoy más urgente que nunca.

  4. Un mando único de coordinación. Durante los momentos más críticos se constató una evidente descoordinación entre las actuaciones del Ejército, la Guardia Civil y la Policía Nacional. Se planteó la declaración de emergencia nacional, que la Ley de Protección Civil no contempla para estos supuestos, mientras que la Ley de Seguridad Nacional sí recoge mecanismos que el Gobierno no ha querido activar. AUGC reclama estudiar las modificaciones legales necesarias para que, en futuras crisis, exista un mando único que dirija y coordine todas las actuaciones.

Doce años avisando: los espigones, los 200 agentes y una embarcación de 500.000 euros que hace agua

Nada de lo ocurrido era imprevisible, porque AUGC lo llevaba años poniendo por escrito:

  • Febrero de 2014. Tras la tragedia del Tarajal, en la que fallecieron 15 personas por aplastamiento intentando bordear el espigón, AUGC solicitó formalmente la ampliación de los espigones del Tarajal y Benzú.

  • Mayo de 2021. Tras la crisis en la que familias enteras bordearon el espigón caminando, sin necesidad siquiera de nadar, AUGC reiteró la petición.

  • Agosto y septiembre de 2024. Ante el repunte del fenómeno de los nadadores, el secretario general provincial de AUGC en Ceuta, Rachid Sbihi, trasladó personalmente a la Delegación del Gobierno la exigencia de ampliar ambos espigones, incrementar las plantillas y reforzar los medios.

  • De forma sistemática desde entonces, AUGC ha reclamado al menos 200 agentes adicionales para la Comandancia de Ceuta, más efectivos del Servicio Marítimo y de los GEAS, la declaración de Ceuta como Zona de Especial Singularidad y la reforma integral de un vallado estructuralmente deteriorado, cuya vulnerabilidad hemos documentado ante instancias nacionales y europeas.

  • Junio de 2026. AUGC denunció que la nueva embarcación S-42 del Servicio Marítimo, presentada con honores institucionales y un coste de 500.000 euros, permanecía inoperativa por graves desperfectos que permiten la entrada de agua. Sigue amarrada en el varadero mientras los compañeros afrontaban la mayor presión migratoria de la historia de la ciudad. 

Doce años de advertencias. La factura la han pagado, una vez más, los agentes.

Condiciones laborales: la precariedad como sistema

Esta crisis ha vuelto a retratar las condiciones en las que trabajan los guardias civiles: servicios interminables sin relevos suficientes, agentes rescatando cadáveres, también de menores, sin apoyo psicológico estructurado, agresiones al interceptar entradas por el vallado y una absoluta falta de previsión en los despliegues. Los compañeros de los GRS y de otras unidades llegaron concentrados a Ceuta sin que estuviera garantizado ni siquiera el avituallamiento básico. Fue AUGC quien, desde las primeras horas, cubrió las carencias logísticas de la propia Guardia Civil llevando agua a los agentes desplegados en primera línea. No debería ser una asociación profesional quien supla lo que el Estado no planifica.

La voz creíble de la primera línea: más de 100 entrevistas en medios de todo el mundo

Durante toda la crisis, AUGC ha sido la referencia informativa de quienes estaban en el agua y en la valla. Nuestro secretario provincial en Ceuta, Rachid Sbihi, ha atendido más de un centenar de entrevistas y comparecencias en medios nacionales e internacionales: desde Al Jazeera, CNN o el Grupo Caracol hasta las principales agencias de noticias del mundo, además de todas las cadenas y periódicos de referencia de nuestro país. Cuando el mundo quiso saber qué estaba pasando en la frontera sur de Europa, preguntó a quienes la estaban sosteniendo. Esa credibilidad no se improvisa: se gana estando siempre, antes que nadie, al lado de los compañeros.

Gracias, Ceuta

Merece un reconocimiento expreso el comportamiento del pueblo ceutí. Una ciudad de apenas 19 kilómetros cuadrados y 83.000 habitantes no debería soportar en solitario una avalancha de estas dimensiones. Y aun así, los ceutíes respondieron de la manera más humana posible: entregando ropa, comida y agua a los migrantes, que, aunque resulte absurdo tener que recordarlo, son seres humanos.

Pese a lo que algunos medios marroquíes han difundido estos días, el comportamiento de la ciudad ha sido ejemplar. Pese a la enorme tensión vivida, la única delincuencia y violencia registrada ha sido la habitual, protagonizada por los habituales, y sus presuntos autores serán detenidos y puestos a disposición judicial, como siempre. Ceuta no ha respondido con odio: ha respondido con humanidad y con Estado de derecho. Nos alegra comprobar que quienes sembraron odio desde las redes sociales encontraron en Ceuta la más rotunda de las respuestas: el silencio.

Llamamiento a todos los grupos políticos

La falta de planificación ha quedado retratada: existían avisos previos, se conocía el alcance de la sentencia del Tribunal Supremo y aun así la frontera afrontó la crisis con los mismos medios de siempre. No buscamos culpables: buscamos soluciones.

Por ello, AUGC hace un llamamiento a todos los grupos políticos, sin excepción, para trabajar juntos en un gran acuerdo que garantice que episodios como este no vuelvan a repetirse y que, si se producen, la respuesta del Estado sea rápida, coordinada y con un mando único. La frontera sur de España es la frontera sur de Europa. Protegerla, y proteger a quienes la protegen, no es una cuestión de siglas: es una cuestión de Estado.