Hay una cosa que a la cúpula de la Guardia Civil se le da especialmente bien: los actos oficiales, los desfiles, las condecoraciones y los discursos emocionados al despedir a los compañeros que se retiran tras toda una vida de servicio. Lo que ya se le da bastante peor —en realidad, lo que parece negarse a hacer una y otra vez— es pagar a esos mismos compañeros lo que legalmente se les debe cuando pasan a la reserva con vacaciones devengadas y no disfrutadas.

El último episodio de esta larga historia de incumplimientos lo recibimos hace unas semanas: una resolución de la Dirección General que, formalmente, «estima» la solicitud de un guardia civil retirado para que se le abonen las vacaciones que no pudo disfrutar y, materialmente, le concede CERO euros. La técnica es vieja, conocida y descaradamente injusta. Y hoy le ponemos nombre: el cálculo-trampa.

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1. El cálculo-trampa: cómo se deniega un derecho fingiendo reconocerlo

La normativa es clara. El artículo 50.3 del Estatuto Básico del Empleado Público reconoce, desde la reforma operada por la Ley 11/2020, el derecho de los funcionarios públicos a percibir una compensación económica por las vacaciones devengadas y no disfrutadas cuando la relación de servicios concluye por causa ajena a su voluntad. Y la Orden General 1/2016 lo trasladó al ámbito de la Guardia Civil. El derecho existe. Está reconocido. Es indiscutible.

La jurisprudencia es clara. El Tribunal Supremo, en dos sentencias recientes —SSTS 2747/2025, de 11 de junio, y 3215/2025, de 1 de julio—, ha confirmado que el guardia civil que pasa a la reserva con vacaciones devengadas y no disfrutadas tiene derecho a la compensación económica si, durante la reserva, no obtiene destino en puesto catalogado y, posteriormente, pasa a retiro. El derecho está jurisprudencialmente respaldado al más alto nivel.

¿Y qué hace la Dirección General de la Guardia Civil? Aprende rápido. Visto que ya no puede negar el derecho de plano —se lo prohíbe el Supremo—, lo niega por la puerta trasera. ¿Cómo? Mediante un truco aritmético tan grosero que da vergüenza ajena leerlo en una resolución firmada por un coronel jefe de servicio:

Se coge la fecha del retiro. Se cuentan 18 meses hacia atrás. Se mira lo que el compañero hizo en esos 18 meses. Como en esos 18 meses estaba en la reserva, no trabajó. Como no trabajó, no devengó vacaciones. Como no devengó vacaciones, no tiene derecho a compensación. Resolución: «se ESTIMA la solicitud y, en consecuencia, se reconoce la compensación de cero días».

Léelo dos veces. La Administración «estima» la solicitud y «reconoce» un derecho de contenido cero. Es la versión administrativa del «sí, pero no».

«La Administración «estima» la solicitud y reconoce un derecho de contenido cero. La versión administrativa del «sí, pero no».»

Y lo más sangrante: con este método, ningún guardia civil que pase a la reserva con vacaciones pendientes podrá jamás cobrarlas. Porque en la reserva se está siempre más de 18 meses. La regla matemática garantiza el resultado político. La trampa está perfectamente diseñada, nuestros Generales y la Directora General se ríen del personal al que han explotado durante décadas haciendole trabajar más que ningún otro funcionario y siendo el cuerpo policíal que menos cobra.

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2. Doce años reclamando lo mismo

Quien lleva tiempo en esta asociación sabe que esto no es nuevo. AUGC viene reclamando el derecho de los guardias civiles a la compensación económica por vacaciones no disfrutadas desde el año 2014. Doce años. Una década larga golpeando la misma puerta. Una década larga escuchando la misma respuesta: silencio, evasivas o, directamente, negativas.

En 2016, ante la evidencia de que la Dirección General no tenía la menor intención de aplicar el derecho que ya entonces el Tribunal de Justicia de la Unión Europea había reconocido en su jurisprudencia (asuntos Schultz-Hoff, Bollacke, KHS y tantos otros), tomamos una decisión que no se toma a la ligera: llevamos el asunto a Bruselas. Presentamos denuncia ante la Comisión Europea por la vulneración sistemática del artículo 7 de la Directiva 2003/88/CE en el régimen del personal de la Guardia Civil.

La Comisión Europea estudió el caso. Requirió a las autoridades españolas. Las cosas, en teoría, iban a cambiar. En 2020 llegó la modificación del TREBEP. En 2021, la modificación de la OG 1/2016. Se introdujo formalmente el derecho. Sobre el papel, la batalla parecía ganada.

Sobre el papel.

Porque en cuanto la Dirección General comprobó que ya no podía simplemente decir «no», cambió de táctica: ahora dice «sí» y, acto seguido, calcula «cero». Cinco años después de la reforma, el resultado para los guardias civiles afectados es exactamente el mismo que antes: no cobran nada.

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3. La hipocresía: honores en los desfiles, recortes en la nómina

Es difícil no quedarse perplejo ante el contraste entre el discurso oficial y la práctica administrativa real.

En los actos públicos, los Generales hablan de «el sagrado deber de cuidar a quienes han dedicado su vida al servicio del Cuerpo». En las ceremonias, los compañeros reciben condecoraciones, palmaditas, fotografías, palabras grandilocuentes sobre el «espíritu de la Guardia Civil», sobre la «familia que nunca abandona a los suyos», sobre el «agradecimiento eterno de la institución».

Y al día siguiente, ese mismo compañero recoge en el buzón una resolución firmada por un coronel jefe de servicio donde le explican, con frialdad burocrática, que las vacaciones que no pudo disfrutar por estar de baja durante parte del último año en activo —porque tuvo cáncer, porque tuvo un accidente, porque le falló la salud después de cuarenta años uniformado— no se las van a pagar. Porque el cálculo, hecho con la regla de tres apropiada, da cero.

«Les llaman familia en los desfiles y les niegan las vacaciones cuando se retiran. El respeto se demuestra pagando lo que se debe, no posando para las fotos.»

El respeto a los compañeros que se retiran no se demuestra desfilando con ellos en la plaza de armas. Se demuestra pagándoles lo que se les debe. Lo demás es teatro institucional.

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4. La nueva estrategia: dos frentes y un objetivo final, Luxemburgo

La AUGC no es una asociación que se rinda. Lo ha demostrado en doce años de batalla y lo va a seguir demostrando. Pero también es una asociación que aprende de las experiencias y que sabe que, para vencer un obstáculo nuevo, hay que diseñar una estrategia nueva.

Por eso hemos puesto en marcha una nueva línea de actuación, articulada en tres piezas que se complementan:

Primera pieza: el modelo de solicitud inicial. Hemos elaborado y ponemos a disposición de los socios un modelo de solicitud inicial para que, en el momento de pasar a reserva el compañero plantee desde el primer momento una doble pretensión perfectamente articulada:

Pretensión principal: que se le abonen las vacaciones devengadas en los 18 meses inmediatamente anteriores al pase a reserva, argumentando que ese pase constituye, materialmente, la conclusión de la relación laboral en el sentido del Derecho de la Unión Europea, porque en la reserva sin destino no se prestan servicios efectivos, no hay subordinación material y la retribución no es contraprestación de actividad alguna. Dado que se tendrá que pelear en los tribunales, vamos a pelearlo todo y dar una vuelta de tuerca más a algo que no estudiaron hasta el momento los tribunales y sobre el que tenemos argumentos jurídicos sobrados.

Pretensión subsidiaria: para el caso de que no se acoja la principal, que se aplique correctamente la doctrina del Tribunal Supremo y se computen los 18 meses anteriores al pase a reserva (no al retiro, como hace la Administración haciendo trampa).

Segunda pieza: el recurso de alzada. Cuando la Administración deniegue —y nadie en esta casa duda de que va a denegar pues es lo único que han sabido hacer siempre—, el recurso de alzada reproducirá y reforzará ambas pretensiones, dejando preparado el terreno para la vía contencioso-administrativa.

Tercera pieza: el contencioso-administrativo. Es ahí donde se libra el verdadero combate jurídico. Y es ahí donde solicitaremos expresamente el planteamiento de una cuestión prejudicial ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea.

Es una construcción jurídica novedosa. No la han abordado las sentencias del Supremo de 2025. Y abre la puerta a una eventual modificación doctrinal por vía europea que cambie, de raíz, el régimen de protección de los compañeros.

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5. ¿Qué tienes que hacer si te afecta?

Si eres socio de la AUGC y estás en alguna de las siguientes situaciones, contacta con nuestras delegaciones:

• Has pasado a reserva sin disfrutar las vacaciones por haber estado de baja, y aún no has presentado solicitud de compensación: te facilitaremos el modelo de solicitud inicial con la doble pretensión, para que la presentes lo antes posible.

• Has presentado solicitud y has recibido una resolución denegatoria o materialmente denegatoria (es decir, una resolución «estimatoria» con cálculo cero, como la del expediente que ha motivado este artículo): te facilitaremos el modelo de recurso de alzada actualizado.

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6. No vamos a parar

Llevamos doce años en esta batalla. Hemos visto pasar Directores Generales, ministros, gobiernos enteros. Hemos visto reformas legales que parecían cerrar el asunto y prácticas administrativas que las han vaciado al día siguiente. Hemos llevado el asunto a Bruselas y volveremos a llevarlo, esta vez con un planteamiento jurídico aún más sólido.

Lo que no hemos hecho —ni vamos a hacer— es rendirnos. Porque no se trata solo de dinero. Se trata de respeto. Se trata de que un guardia civil que ha entregado treinta o cuarenta años de su vida al Cuerpo no termine su carrera recibiendo una resolución burocrática que le explica, con cuatro líneas frías, que las vacaciones que no pudo disfrutar por estar enfermo no se las van a pagar porque, según el cálculo apropiado, son cero.

Eso no es respeto. Eso es la negación del respeto. Y mientras la cúpula de la institución siga confundiendo el respeto a sus compañeros con los discursos y las medallas, esta asociación seguirá empujando, recurriendo, denunciando y, si hace falta, llegando hasta el Tribunal de Justicia de la Unión Europea las veces que sea necesario.

«No es solo dinero. Es respeto. Y el respeto no se reclama: se exige.»

La pelea no la elegimos nosotros. Nos la imponen los que, una y otra vez, durante doce años, han preferido la trampa al pago, el cálculo retorcido al cumplimiento honrado, la denegación encubierta a la aplicación leal de un derecho que la ley reconoce, el Supremo confirma y la Unión Europea protege.

Si nos quieren ver rendidos, van a tener que esperar sentados.