AUGC ha entregado un escrito al ministro del Interior mostrándole su enorme preocupación ante el cariz que está adquiriendo la actitud de la Guardia Civil ante los supuestos casos de corrupción dentro del Cuerpo e imputaciones de mandos en distintas comandancias de Andalucía. Una actitud laxa y ambigua que nos hace preguntarnos si el Gobierno y la Dirección General tienen verdadero interés en perseguir y castigar los delitos dentro de la Institución.
Casos como el de Málaga, donde el secretario provincial de esta asociación (que ha denunciado reiteradamente la corrupción dentro de la Guardia Civil en esa provincia) es expulsado de las dependencias de la Comandancia, impidiéndosele posteriormente su acceso sin mayor explicación, reflejan una actitud oscurantista y represora hacia los que tratan de denunciar las malas prácticas dentro del Cuerpo.
Seis imputados
Unas denuncias que provocaron nada menos que el servicio de Asuntos Internos de la Guardia Civil haya imputado a seis guardias civiles en las diligencias instruidas en torno a las presuntas irregularidades detectadas en el Seprona de Málaga, y que condujeron a la detención del antiguo responsable del grupo en la provincia, el pasado mes de febrero, en la Línea de la Concepción (Cádiz), ya que el mismo sujeto en cuestión, que ostenta ahora el empleo de capitán de la Guardia Civil, ocupa nada menos, que la jefatura de la Aduana de esta ciudad gaditana, y contra el que la Dirección General de la Guardia Civil no ha adoptado ningún tipo de medida cautelar, y que por tanto sigue prestando sus servicios como si nada hubiera ocurrido.
Además, recientemente AUGC ha denunciado la condecoración pública, ante el propio Director General y la plana mayor de la Comandancia de Málaga, de uno de esos guardias civiles investigados por corrupción e imputados por ello por Asuntos Internos. AUGC se declara perpleja e indignada ante esta demostración pública de arrogancia, tanto hacia los guardias civiles como de cara a los propios ciudadanos.
Los capitanes de Huelva
Otro caso alarmante es el de Ayamonte, en Huelva, con dos capitanes imputados por el juzgado de esta ciudad por un delito contra la integridad moral de un subordinado. La Ley disciplinaria de la Guardia Civil establece que si se imputa a un guardia civil por un delito es preceptiva la apertura de un procedimiento sancionador, que deberá quedar en suspenso hasta la resolución del procedimiento judicial. Sin embargo, inexplicablemente, el General Jefe de la 4ª Zona de Andalucía ha comunicado a AUGC la decisión de no incoar procedimiento disciplinario contra los capitanes imputados.
Este oficial, en una resolución sin precedentes, y sin exponer hechos ni fundamentos de derecho donde justificar esta medida, dice lacónicamente lo siguiente: “El general que suscribe acuerda, una vez examinada la documentación, la no incoación del procedimiento disciplinario contra los Capitanes”.
Happy Birthday en Gibraltar
Y mientras el imputado capitán de la Guardia Civil de la aduana de La Línea de la Concepción continua en su puesto, otros comportamientos o actuaciones de la Guardia Civil en Andalucía producen, cuando menos, extrañeza, e incluso sonrojo. Porque mientras no se toman medidas ejemplares contra este mando, dos de los oficiales a su mando asistieron uniformados, el pasado día 11 de junio, a los actos oficiales de celebración del cumpleaños de la Reina de Inglaterra, en Gibraltar.
Una asistencia muy desafortunada, si consideramos en primer lugar la reclamación de España sobre el Peñón; y en segundo, porque es lamentable que, ante la apatía, si no negligencia directa del actual gobierno, sea la AUGC la que tenga que salir en defensa de los integrantes del Servicio Marítimo de la Guardia Civil, cuando al intentar realizar su trabajo en las aguas españolas de la bahía de Algeciras, se lo traten de impedir los militares y policías gibraltareños, envalentonados ante la falta de respuesta del ejecutivo español. Asociación que, llegado este extremo, va a llevar ante la jurisdicción española, a aquellos habitantes de la colonia inglesa –policías o no- que pretendan incumplir las leyes españolas y comunitarias.
Por todo ello, AUGC ha escrito al Ministro. Porque creemos que la Dirección General y el Gobierno deben ser los primeros interesados en limpiar el Cuerpo de corruptos y aplicar las normas existentes contra aquellos guardias civiles, de cualquier escala, que actúen fuera de la Ley. Todos estos casos ocurridos recientemente en Andalucía suponen un síntoma de que, por el contrario, no se está actuando con la debida contundencia en este sentido.
La ejemplaridad de la Guardia Civil debe demostrarse desde su cúpula, y en este sentido resulta significativo que tengan que ser las asociaciones profesionales quienes velen verdaderamente por combatir la corrupción en el Cuerpo ante la indiferencia, e incluso las trabas, de sus altos responsables.
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Alarma por la falta de pulso ante la corrupción en el Cuerpo en Andalucía
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