Una vez más se demuestra el doble rasero que permanentemente se aplica sobre el presupuesto de la Guardia Civil, donde siempre hay dinero para desfiles, banderas y otros caprichos, mientras que los trabajadores han de llevar a cabo su labor sin los medios básicos que ésta requiere, ya hablemos de chalecos antibalas, vehículos en condiciones o instalaciones adecuadas.
El último ejemplo de esta cuestión ha sido la participación de un equipo de la Guardia Civil en el Rally Baja Aragón que se ha celebrado en la provincia de Teruel durante el pasado fin de semana. Se trata de una prueba puntuable para los Campeonatos del Mundo y de España de Rallyes, y al que la Guardia Civil ha concurrido con dos vehículos: un camión y un todoterreno.
Mientras, en la propia provincia de Teruel, al igual que en el resto de España, los guardias civiles deben hacer su trabajo en vehículos con kilometrajes de 400.000 y hasta de 500.000 kilómetros, con deficiencias mecánicas o de acondicionamiento (en muchos casos, con el aire acondicionado averiado, con temperaturas de 40 grados).
Son las condiciones en las que tienen que trabajar los guardias civiles: conduciendo chatarras dignas del desguace, sin chalecos, sin prevención de riesgos laborales, etcétera, mientras por otro lado se despilfarra el dinero en ralis, desfiles, inauguración de cuarteles innecesarios o peregrinaciones a Lourdes. Una #CaraOcultaGuardiaCivil que la sociedad española debe conocer.
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La Guardia Civil disputa rallys mientras sus trabajadores conducen chatarra con 400.000 kilómetros
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