Ésta es una situación que  desde AUGC hacemos pública para que se entienda la envergadura del problema de la maternidad en la Guardia Civil y su falta de normalización.
La Guardia Civil en su especial singularidad existe desde hace 170 años y las mujeres en la Institución desde hace 27 años pero ha quedado demostrado con datos que siguen sin estar integradas y por ende su posible condición de ser madre y trabajadora, con la salvedad de Madrid en general y su Dirección General  en particular como honrosa excepción.
Y decimos Madrid porque precisamente aquí es donde más mujeres guardias civiles hay por metro cuadrado y donde, cuando se expone lo que sucede con otras compañeras  en las demás provincias y su cábalas para conciliar, no se creen lo descrito.
Tristemente el pasado  28 de mayo  una compañera y su marido, también compañero, han  sido padres de un bebé de 37 semanas que nace sin vida. Cuando esta mujer  saca fuerzas para hacer frente a la burocracia de su papeleo el médico de la Comandancia de turno le dice que no tiene derecho al permiso por maternidad porque no ha sido madre, que en todo caso una baja por intervención quirúrgica.
No me sorprende la insensibilidad en esta empresa me sorprende la falta de profesionalidad que se le supone.
 ¿A estas alturas un médico de la Guardia Civil da una respuesta semejante?
Tras consulta a los servicios jurídicos de la Guardia Civil el facultativo dio por buena la baja por maternidad, porque sí, querido facultativo, esa mujer fue madre de un niño muy deseado  llamado Lorenzo, con una habitación preparada para su llegada inmediata y con todo un embarazo de muchos meses encima.
En esta situación de caos la compañera hizo uso del teléfono de Atención al Guardia para que resuelvan la duda y la respuesta fue que rellenara un cuestionario de quejas y sugerencias y que ya la contestarían.
 ¿A estas alturas una oficina con años de funcionamiento no resuelve de inmediato algo semejante?
Ella ya está de permiso por maternidad pero ¿qué ocurre con el padre?  Desde luego este profesional  no está en condiciones de prestar un servicio al ciudadano como si no hubiera pasado nada.
Sólo le queda rellenar un formulario de queja y propuesta y a esperar.
Desde AUGC trasladaremos esta cuestión al Comité de Igualdad para que efectúe un estudio y propuesta sobre la incidencia que en hombres y mujeres tiene esta lamentable situación así como que se den las oportunas instrucciones sobre forma inmediata de proceder.