Seis meses después de que AUGC denunciara ante la Dirección General de la Guardia Civil y los medios de comunicación los comentarios injuriosos y amenazantes publicados en la red social Twitter por el Brigada Jarque -en los que éste exhibía sin pudor su xenofobia, misoginia y opiniones fascistas-, esta asociación tiene que lamentar que la única actuación de la Guardia Civil contra el supuesto autor de tan infames mensajes haya sido “castigarlo” con unas vacaciones pagadas de tres meses.
Y es que la única consecuencia para el citado brigada por sus injurias ha sido la separación cautelar de su destino durante los meses de julio, agosto y septiembre, cobrando durante ese periodo íntegramente su sueldo y sin sufrir mancha alguna en su expediente.
Por el contrario, los que sí están padeciendo las consecuencias de esta denuncia son los guardias civiles de Cádiz, especialmente los representantes de AUGC en esta provincia donde está destinado el citado Jarque, concretamente en la Compañía de Villamartín. Esta Compañía comprende las localidades de Arcos de la Frontera, Villamartín, Ubrique… como pueblos de mayor población, así como los pueblos de la Sierra de Cádiz (Grazalema, El Bosque, Prado del Rey, Benaocaz, Zahara de la Sierra, Puerto Serrano, Algodonales, Olvera, etcétera)
Así que, tras sus ‘vacaciones pagadas’, el suboficial en cuestión se ha reincorporado a su puesto, siendo “la mano derecha de un capitán que tiene entre los agentes a sus órdenes a 16 guardias civiles dados de baja por motivos psicológicos, el 90% de los puestos cerrados por falta de personal, que actúa con arbitrariedad a la hora de conceder comisiones de servicio y que sólo en su ámbito territorial ha promovido, participado o impulsado hasta 21 expedientes disciplinarios, logrando un inusual récord al conseguir aumentar las sanciones a guardias civiles en los tres últimos años un 6.000% respecto a los 10 años anteriores.
Estas medidas de represalia puestas en marcha contra los representantes y afiliados de AUGC en varios puestos de la sierra gaditana se han recrudecido tras la denuncia de AUGC de los tuits injuriosos del brigada Jarque.
De este modo, nos encontramos ante una situación típica de regímenes totalitarios, donde el que denuncia los abusos y las actitudes impropias del poder sólo recibe como respuesta un severo castigo en aplicación de la ley del silencio, mientras que el sujeto denunciado queda impune e incluso reforzado en su deplorable comportamiento.