Representantes asociativos de AUGC de toda España han iniciado una campaña de entrega de cartas al director de la Guardia Civil y a los delegados y subdelegados del Gobierno en cada comunidad y provincia ante la creciente ola de represión en forma de expedientes por falta grave que ha iniciado la Dirección General.
En tan solo unos días, la DG ha ordenado la incoación de 12 expedientes a representantes de AUGC simplemente por serlo, por ejercer de representantes y escenificar el malestar de los guardias civiles ante la aplicación de nuevo a los mismos del Código Penal Militar (hecho que ya ha provocado el ingreso en prisión de guardias civiles por una simple discusión con un superior) y ante la involución de derechos tan fundamentales como el de reunión y manifestación.
Además de esta ola de represión sin precedentes durante estos cuatro años de Gobierno del Partido Popular, todo su empeño y dedicación ha estado en la remilitarización de la Institución con aplicación de toda la restrictiva normativa militar a sus miembros, que devuelve a los guardias civiles a estados de ciudadanía de hace décadas.
Además de sufrir, como el resto de funcionarios, la eliminación de la paga extra de 2012 y la minoración de las retribuciones del 5 %, en época del Gobierno socialista, los guardias civiles han tenido que asistir de nuevo al reparto de la productividad al estilo más leonino y despótico, premiando, por encima de la especial dedicación y rendimiento, el número de galones o estrellas que se llevan sobre los hombros.
Para colmo, la única norma que iba a arrojar un poco de luz entre tanto recorte económico y de derechos, la norma que regula la jornada laboral, gracias las interpretaciones torticeras de la propia DGGC se ha convertido en una norma que tampoco ha dado respuesta a las aspiraciones de equiparación de jornada con otras Policías de los guardias civiles, causando malestar en gran parte de ellos que continúan sufriendo las carencias de personal y mala organización como si fuesen los responsables de la misma.
Ante estos ataques a los derechos y las retribuciones de los guardias civiles y su culminación con una represión irracional a sus legítimos representantes ha cundido el desconcierto y la inseguridad jurídica entre todos los representantes de AUGC en toda España, que ponen de manifiesto en estas cartas su desacuerdo y su miedo a que esta caza de brujas sin justificación haga que su labor como representantes legítimos de los guardias civiles sea no una labor difícil y arriesgada, que siempre lo ha sido, sino todo un acto de heroicidad ante las posibles consecuencias que su legítimo ejercicio puede acarrearles a ellos y sus familias.
Esperemos que la DGGC y el Ministerio del Interior tomen nota y asimilen de una vez que el derecho de representación de trabajadores tiene que ejercerse en la Guardia Civil con normalidad y respeto a los mismos y no utilizando de forma arbitraria, torticera y ejemplarizante el Régimen Disciplinario  para difundir el miedo y la amenaza a los que representan a sus compañeros y compañeras.