AUGC denuncia que la Dirección General ha dejado a los guardias civiles de Roquetas a los pies de los caballos y exige que ninguna familia sea trasladada en plena Navidad y con el curso escolar empezado

La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ha tenido conocimiento de que el despliegue de la Policía Nacional en Roquetas de Mar se iniciaría el próximo 1 de diciembre con 85 efectivos. De confirmarse, esta fecha convierte en inminente lo que hasta ahora se presentaba como un proceso gradual y sin calendario, y obliga a decir en voz alta lo que ya nadie puede disimular: a más de 160 guardias civiles y a sus familias se les va a comunicar, en vísperas de Navidad, que deben abandonar el municipio en el que han construido su vida.

Esa es la realidad: no es una reorganización, no es una transición ordenada. Es un desalojo con fecha.

Las cifras desmontan el relato: menos agentes en la calle, no más

En julio se anunció un despliegue inicial de 210 efectivos de la Policía Nacional. La información que ahora llega a esta asociación habla de 85 el 1 de diciembre. Frente a ellos, más de 160 guardias civiles que pierden su destino.

Roquetas de Mar, un municipio con más de 12.000 diligencias y más de 1.000 detenidos al año, va a tener menos agentes sobre el terreno el 2 de diciembre que el 30 de noviembre. Eso no es reforzar la seguridad ciudadana: es vaciarla y confiar en que nadie haga la resta. AUGC lleva desde el primer día advirtiendo de que un cambio de uniforme no añade una sola patrulla a la calle. Los números que ahora manejamos no desmienten esa advertencia: la confirman y la agravan.

Un calendario cruel: Navidad, curso escolar empezado y ningún destino que ofrecer

El 1 de diciembre no es una fecha cualquiera. Es el peor momento posible para mover a cientos de personas. Los hijos de estos guardias civiles llevan tres meses de curso escolar. Las familias tienen hipotecas, alquileres, trabajos y arraigo en Roquetas de Mar. Y lo que se les ofrece a cambio es un reparto por demarcaciones que puede llevarlos desde Adra hasta Laujar de Andarax, en la Alpujarra, o Fiñana, con desplazamientos diarios que en algunos casos superan la hora.

¿Y el acuartelamiento de Vícar, que se presentó como la solución? Está previsto para 2029 y tiene capacidad para 50 agentes. Tres años de espera para un edificio donde no cabe ni la tercera parte de los afectados. Mientras tanto, la oferta real sobre la mesa son unas dependencias municipales cedidas con carácter provisional por el Ayuntamiento de Vícar, un gesto que AUGC agradece a quien lo ha hecho, pero que retrata la magnitud del fracaso: la Administración del Estado no tiene dónde meter a sus propios agentes y ha tenido que ser un alcalde quien ofrezca una Casa de la Juventud.

Este es el regalo de Navidad que se ha preparado para quienes llevan décadas sosteniendo la seguridad de Roquetas de Mar.

La Dirección General ha dejado a los guardias civiles desamparados

AUGC quiere ser muy clara en este punto. La decisión de entregar la seguridad de Roquetas de Mar es política y corresponde a la Secretaría de Estado de Seguridad, como la propia Jefatura de Zona reconoció ante las asociaciones profesionales. Pero la Dirección General de la Guardia Civil tenía una obligación que no ha cumplido: defender al Cuerpo y a sus miembros ante el poder político. No lo ha hecho. Ni una sola voz se ha alzado desde la cúpula para discutir la necesidad operativa de esta medida, para exigir garantías antes de aceptar el cierre o para reclamar un calendario compatible con la vida de las familias afectadas.

La cúpula ha preferido administrar la liquidación y comunicarla con notas de prensa. Más de 160 familias están pagando ese silencio.

Todo lo que AUGC advirtió se ha cumplido

Esta asociación denunció desde 2023 el estado ruinoso del acuartelamiento de Roquetas de Mar, hasta el punto de pedir que se declarase en ruina. No hubo presupuesto entonces para arreglar el cuartel más saturado de la provincia, y sí lo ha habido después, de forma inmediata, para acondicionar unos locales y desplegar otro cuerpo. Primero se deja morir una unidad y luego se presenta su sustitución como la única salida.

AUGC advirtió igualmente de que no existía necesidad operativa, de que el preferente por supresión de unidad no evitaría el desarraigo, de que la aritmética de Vícar era imposible y de que estábamos ante un destierro encubierto. Fue la primera organización que lo llamó por su nombre. Cuatro meses después, ni una sola de esas advertencias ha sido desmentida por los hechos.

Lo que AUGC exige de forma inmediata

  1. Que se confirme oficialmente, y por escrito, la fecha de despliegue de la Policía Nacional, el número exacto de efectivos y el calendario de cese de los guardias civiles afectados. La información no puede seguir llegando a los agentes por la prensa o por los pasillos.

  2. Que ningún guardia civil sea trasladado durante el periodo navideño ni con el curso escolar iniciado, estableciendo un régimen transitorio que permita a las familias organizarse con un mínimo de dignidad.

  3. Que se adapte, si es necesario, la normativa de destinos para que el derecho preferente sea una garantía efectiva y no una preferencia teórica sobre vacantes que nunca se convocan.

  4. Que se ofrezcan soluciones habitacionales concretas y verificables, y no declaraciones de intenciones sobre pabellones oficiales.

  5. Que se convoque de forma urgente a las asociaciones profesionales, representantes legítimos de los guardias civiles, sistemáticamente apartadas de un proceso que decide sobre la vida de cientos de personas.

No se puede despedir a nadie con una felicitación navideña

AUGC no va a aceptar que más de 160 familias reciban como regalo de Navidad la orden de abandonar el municipio donde viven. No es una cuestión de siglas ni de uniformes: es una cuestión de decencia con unos servidores públicos a los que se les ha exigido todo y se les ha informado de nada.

Esta asociación estará con los guardias civiles y sus familias. Y si hace falta volver a la calle, se volverá.