Los datos oficiales obtenidos recientemente por la Asociación Unificada de Guardias Civiles no solo corroboran las continuas denuncias de esta asociación profesional sobre falta de efectivos en las unidades de Protección y Seguridad, sino que además revelan un agravamiento de la situación, porque el número de guardias civiles en esas unidades ha caído nada menos que un 8% en los dos últimos años, entre enero de 2024 y enero de 2026.

 Si ya en enero de 2025 se registró una reducción del 4% respecto a 2024 en la plantilla de Protección y Seguridad, en tan solo un año se han sumado otros cuatro puntos más en la pérdida de efectivos hasta situarse en ese 8%. De hecho, mientras que en 2025 eran 1.633 las vacantes sin cubrir, ahora esa cifra asciende hasta las 1.947 vacantes, acumulando un déficit de plantilla del 15%.Aunque la falta de guardias civiles realmente es mayor aún, porque el catálogo, que es el número mínimo de guardias civiles fijado como necesario, ha sido reducido casi un 1% en 2026 respecto a 2025, lo cual resulta incomprensible, teniendo en cuenta que dicho catálogo había quedado obsoleto y debía incrementarse considerablemente, en lugar de aminorarlo, como se ha hecho.

 El déficit de plantilla afecta en mayor medida a la UPROSE de Madrid, que tiene ya el 25% de sus plazas sin cubrir, mientras que los Núcleos de Servicios y las Secciones de Protección y Seguridad llegan al 14%, y las unidades de Seguridad de los Centros Penitenciarios presentan un déficit superior al 10%.

 

Provincias más afectadas

 Aunque la pérdida de efectivos es generalizada en este tipo de unidades, algunas provincias se ven afectadas en mayor medida. En lo que se refiere a los Núcleos de Servicios y las Secciones de Protección y Seguridad, la unidad con menos personal es la de Córdoba, y su situación se ha agravado en los dos últimos años al haber perdido el 22,5% de la plantilla, por lo que desde hace años necesita el apoyo continuo de otras unidades para poder realizar sus cometidos.

 Pero no es la única que ha visto reducido el número de agentes entre enero de 2024 y enero de 2026, porque casi todas las unidades de ese tipo han perdido plantilla, destacando el Núcleo de Servicios de San Sebastián con una reducción del 24%, el de Valladolid 22%, Murcia 19%, Ciudad Real17%, los de Cáceres, Málaga y Zamora 16%, Sevilla 14%, Jaén y Tenerife 13%, Castellón yToledo 12%, y más de un 11% los de Almería y Vitoria.

 

En cuanto a las unidades de Seguridad de Centros Penitenciarios, las que disponen de menos personal son las de Asturias, Ibiza, Tahiche (Lanzarote) y Pereiro (Ourense), y del mismo modo que ha ocurrido con los Núcleos de Servicios, también la mayoría de las unidades de seguridad han perdido plantilla en los dos últimos años, destacando las de El Dueso (Cantabria) y Ocaña (Toledo)con una reducción del 19%, la de Zuera (Zaragoza) el 14%, Sevilla I y Daroca (Zaragoza) 13%, Pereiro y Alcázar de San Juan (Ciudad Real) 12%, Alhaurín de la Torre (Málaga) 11% de Ourense.

 En lo que respecta a la UPROSE de Madrid, las unidades que han perdido más efectivos en los dos últimos años han sido la Sección de Seguridad de Batalla del Salado (24%), Sección de Nuevos Ministerios (19%), Ministerio del Interior (17%), Ministerio de Industria (14%), Ministerio de Defensa (13%), Sección de Escoltas (11%), Embajadas y Sección de Seguridad de Príncipe de Vergara 10%.

 

Consecuencias muy negativas

 La falta de personal afecta a la operatividad de las unidades, hasta el punto de que algunas de ellas tienen serias dificultades para desempeñar sus cometidos y necesitan refuerzos externos, dando lugar a que determinados servicios, como las conducciones de presos y custodias de detenidos, no se puedan realizar con el número adecuado de efectivos para garantizar la seguridad, lo cual en algunos casos tiene consecuencias muy negativas, como son las fugas y las agresiones a guardias civiles.

 Y lo mismo ocurre con algunas unidades encargadas de la vigilancia y protección de edificios públicos, de centros penitenciarios o de instalaciones de la propia Guardia Civil, que no disponen de personal suficiente para poder garantizar la seguridad necesaria.

 Además, el problema se agrava porque es muy habitual detraer efectivos de Protección y Seguridad para comisionarles a otras unidades, y asignarles cometidos que no les corresponden, como servicios de seguridad ciudadana, instrucción de diligencias y otros similares. AUGC es consciente de la acuciante falta de personal que la Guardia Civil padece en casi todas sus unidades y especialidades, pero la solución no puede ser improvisar parcheando y “desvestir un santo para vestir otro”.

 Desde la Comisión de SEPROSE de AUGC se han tramitado numerosas quejas durante los últimos años a los jefes de comandancias y zonas, ante distintas situaciones irregulares, como tener casi el 25% de la plantilla de una unidad comisionados o agregados en otras, o verse obligados a reforzar por déficit de personal unidades que tienen a buena parte de sus efectivos comisionados, o dejar los dispositivos de seguridad bajo mínimos para desempeñar cometidos que no les corresponden.

 Lamentablemente, la respuesta de la mayoría de esos jefes suele ser que las asociaciones profesionales no pueden entrar en “cuestiones del servicio”, ignorando y menospreciando a los legítimos representantes de los guardias civiles, con la connivencia y pasividad de la dirección general y del ministerio del Interior.