Los datos oficiales obtenidos recientemente por la Asociación Unificada de Guardias Civiles no solo corroboran las continuas denuncias de esta asociación profesional sobre falta de efectivos en la provincia de Málaga, sino que además revelan un agravamiento de la situación, porque en vez de crecer, como sería necesario, el número de guardias civiles en esta provincia ha caído un 1% en los dos últimos años, entre enero de 2024 y enero de 2026.

Pero lo más grave es que, mientras que en 2024 eran 273 las vacantes sin cubrir, ahora esa cifra se ha duplicado y alcanza ya nada menos que las 548 vacantes, por lo que falta el 22% de la plantilla que debería haber en la provincia.

La escala de cabos y guardias es la que presenta más vacantes sin cubrir, 505, mientras que faltan 28 suboficiales y 15 oficiales, cuando es precisamente la escala básica la que debería acumular menos déficit, ya que asume mayoritariamente los servicios operativos en las poblaciones, en el campo y en las carreteras, que son los más necesarios.

En lo que se refiere al personal en situación de reserva por edad, que se encarga de la seguridad en las sedes judiciales y ejerce funciones administrativas en distintas unidades de la provincia, su plantilla se ha incrementado un 9% desde 2024, a pesar de lo cual tiene aún 38 vacantes sin cubrir, por lo que falta el 18% de los efectivos que debería haber.

Estos datos tan negativos confirman e incluso empeoran lo que AUGC lleva tiempo denunciando, que Málaga es unas de las provincias con la tasa más baja de guardias civiles por número de habitantes, sin que los destinos publicados hace unas semanas hayan conllevado un incremento de la plantilla.

De hecho, tras publicarse esos nuevos destinos, muchas de las unidades de esta provincia incluso han visto reducidas sus plantillas, como ocurre con la USECIC y los Puestos de Ronda, Alhaurín de la Torre, Manilva, Nerja, Villanueva de Algaidas, Ojen, Fuente de Piedra, Tolox, Casabermeja, Cuevas de San Marcos y Villanueva del Trabuco.

AUGC considera muy preocupante que Málaga tenga un déficit tan acuciante de guardias civiles, y a la vista de estos datos, no es de extrañar que muchos de los Puestos apenas pueden abrir sus dependencias para atender a los ciudadanos, y que las escasas patrullas disponibles tengan que encargarse de la vigilancia de varias poblaciones simultáneamente.

Las instituciones y la sociedad malagueña no parecen ser conscientes de la gravedad de la situación, con los índices de criminalidad creciendo en algunos municipios, con la delincuencia organizada instalada ya en nuestra provincia y los narcos campando a sus anchas por las costas malagueñas.