Hace unos días se han publicado los nuevos destinos de guardias civiles, que son siempre muy esperados para reforzar las deficitarias plantillas de muchas provincias, y la de Córdoba es una de las que menos efectivos recibe habitualmente, pero en esta ocasión es aún peor, porque se van más agentes de los que llegan a la provincia.
De los más de cinco mil destinos publicados sólo treinta corresponden a la provincia de Córdoba, pero once de ellos se han cubierto con traslados internos entre poblaciones de esta provincia, por lo que únicamente llegan diecinueve guardias civiles de fuera mientras que otros cuarenta y uno se van a otras provincias. A lo cual se añaden quienes han ido pasando a las situaciones de reserva y retiro durante los últimos meses.
El resultado es que a partir de septiembre, que será cuando se hagan efectivos esos destinos, habrá todavía menos guardias civiles en la provincia de Córdoba, a pesar de las más de doscientas vacantes existentes y de haber perdido un 9,8% de la plantilla en los últimos cuatro años, siendo desde hace mucho tiempo la provincia andaluza con menos efectivos.
Es indignante que, tras publicarse los nuevos destinos, muchas de las unidades de esta provincia incluso ven reducidas sus plantillas, como ocurre con los Puestos de Bujalance, Fernán Núñez, Castro del Río y Moriles, además de la Intervención de Armas de Pozoblanco y el Servicio de Automovilismo, que pierden un efectivo cada uno. Pero lo más preocupante es que el Puesto de Peñarroya-Pueblonuevo pierde nada menos que cinco guardias civiles, por lo que no sería de extrañar que en los próximos meses la jefatura provincial se viera obligada a reforzar ese puesto con personal de otras unidades y de otras provincias, como ya ocurrió en años anteriores cuando se tuvieron que nombrar comisiones de servicio retribuidas a numerosos agentes que prestaron sus servicios en dicha localidad.
El Puesto Principal de Puente Genil se incrementa en cinco efectivos, y aumentan en tres componentes los de Baena y Montilla, mientras que suman dos agentes los Puestos de Pozoblanco y Benamejí y el Núcleo de Servicios, unidad que lleva mucho tiempo en situación crítica, hasta el punto de que la jefatura provincial está buscando personal voluntario para reforzarla temporalmente mediante comisiones de servicio.
Tan solo se incrementan en un efectivo los Puestos de Palma del Río, Aguilar de la Frontera, Posadas, Villa del Río, Villafranca, Fuente Obejuna y Belmez, además de la Unidad de Seguridad Ciudadana de la Comandancia (USECIC).
AUGC considera vergonzoso que, tras publicarse las ansiadas resoluciones de destinos, la provincia de Córdoba no solo no reduzca su endémico déficit de guardias civiles, sino que incluso se agrave aún más el problema, y nuevamente sea una de las provincias más perjudicadas en el reparto, por debajo de otras con menor población y extensión geográfica.
Resulta incomprensible que Córdoba esté entre las cinco provincias de todo el país a las que llegan menos guardias civiles en esta resolución de destinos, y que sus refuerzos supongan apenas el 4% de los recibidos en Andalucía.
A la vista de esos datos, no es de extrañar que la mayoría de los Puestos de esta provincia apenas pueden abrir sus dependencias para atender a los ciudadanos, y que las escasas patrullas disponibles tengan que formarse con efectivos de distintas unidades para encargarse de la vigilancia de varias poblaciones simultáneamente.
Como ocurrió por ejemplo hace dos semanas, cuando durante varias noches seguidas en fin de semana una sola patrulla del Puesto Principal de Baena tuvo que asumir la seguridad de las localidades de Baena, Luque, Doña Mencía, Zuheros, Nueva Carteya, Castro del Río, Espejo, Albendín, Valenzuela, Llanos del Espinar y Santa Cruz, con el añadido de tener que prestar servicio estático permanente para dar protección a una víctima de violencia de género con riesgo extremo.
Mientras que un guardia civil de ese mismo puesto tuvo que prolongar varias horas más su jornada laboral para apoyar a otro efectivo que debía simultanear la vigilancia del acuartelamiento con la custodia de un detenido y la recogida de denuncia, careciendo de apoyo alguno al no disponerse de patrulla cercana. Y este tipo de situaciones no son una excepción, porque se producen cada vez con mayor frecuencia y se agravarán aún más durante los meses de verano debido a las vacaciones estivales de las plantillas.