La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) traslada todo su ánimo y su apoyo a los dos compañeros de la Agrupación de Tráfico heridos la pasada noche en la provincia de A Coruña, en dos incidentes independientes ocurridos con apenas dos horas de diferencia mientras realizaban controles de alcohol y drogas en carretera. Por fortuna, no hay lesiones de gravedad que lamentar. Pero estuvimos cerca. Muy cerca.

Lo ocurrido

Sobre las 23:15 horas, una patrulla del destacamento de Corcubión realizaba un control de alcoholemia cuando el conductor de un vehículo desobedeció la orden de alto de un primer agente. Al detenerse a la altura de su compañero, y cuando este le pedía las llaves, el conductor reanudó bruscamente la marcha y le golpeó mientras el agente sujetaba la puerta. El compañero resultó ileso y, continuó el seervicio. El vehículo se dio a la fuga.

Poco después, en torno a la 01:30 horas, un componente del destacamento de Ferrol fue atropellado, también en un punto de verificación de alcoholemia. El conductor, identificado en el lugar, dio positivo en la prueba de alcohol. El agente tuvo que ser trasladado al Hospital Arquitecto Marcide de Ferrol para exploración y valoración médica.

El día a día de la Agrupación de Tráfico

Lo vivido esta noche en A Coruña no es una excepción: es el día a día de los hombres y mujeres de la Agrupación de Tráfico. Cada control nocturno, cada señal de alto, cada aproximación a un vehículo es un momento de riesgo real. El agente que se planta en mitad de la calzada, chaleco reflectante y linterna en mano, no sabe si el conductor que se acerca va a frenar, va a obedecer o va a convertir su coche en un arma. Lo hacen igualmente, noche tras noche, fin de semana tras fin de semana, para que los demás lleguen a casa.

Esta vez, los dos compañeros volvieron a la suya. Pero demasiados no lo hicieron: 346 guardias civiles han perdido la vida en acto de servicio sin regresar jamás a su hogar. Detrás de cada servicio rutinario hay familias que esperan, y una profesión que se deja la vida en el asfalto en el más literal de los sentidos.

Un riesgo que debe tener reconocimiento

Precisamente por eso, AUGC recuerda que la subida de la productividad no es una petición graciable: es el reconocimiento económico a un riesgo que los agentes se han ganado dejándose la piel, y en demasiados casos la vida, en la carretera. Y por eso mismo confiamos en que el reconocimiento de la Guardia Civil como profesión de riesgo, actualmente en negociación en la mesa técnica con la Secretaría de Estado de Seguridad, se materialice de una vez por todas, sin exclusiones y en igualdad de condiciones con el resto de cuerpos policiales.

Noches como la de ayer en Ferrol y Corcubión demuestran que la realidad operativa va muy por delante de la respuesta política.

Desde AUGC deseamos una pronta y completa recuperación a los dos compañeros y trasladamos nuestro reconocimiento a todos los agentes de la Agrupación de Tráfico que, cada servicio, se juegan la vida para proteger la de los demás.