Cuando en junio se publicaron los nuevos destinos de guardias civiles, la Asociación Unificada de Guardias Civiles avisó que la provincia de Córdoba iba a perder efectivos, porque se van más agentes de los que llegan a la provincia, y que preocupa especialmente el Puesto de Peñarroya-Pueblonuevo ya que, a partir del 16 de septiembre cuando sean efectivos los destinos, perderá nada menos que cinco guardias civiles.
Por ello, AUGC vaticinó que muy probablemente la Guardia Civil no tendría más remedio que reforzar ese puesto con personal de otras unidades o incluso de otras provincias, como ya ocurrió en años anteriores cuando se tuvieron que nombrar comisiones de servicio a numerosos agentes que prestaron sus servicios en dicha localidad, provenientes tanto de esta como de otras provincias.
Una vez más el tiempo ha dado la razón a esta asociación profesional, porque la jefatura provincial ha convocado una comisión de servicio para un número indeterminado de guardias civiles “al objeto de reforzar la plantilla del Puesto de Peñarroya-Pueblonuevo” durante al menos seis meses, debido a “las necesidades de personal existentes”.
En principio se trata de una comisión sin retribución, pero debe recordarse que ya hace años, ante la falta de voluntarios se tuvo que convocar con carácter indemnizable, y durante mucho tiempo conllevó un gasto adicional para las arcas públicas de más de 6.000 euros mensuales.
Plantilla bajo mínimos y saturada
Lo peor es que ese refuerzo temporal no va a solventar el grave problema de personal que padece el Puesto de Peñarroya desde hace muchos años, porque a los cinco efectivos que se van a otros destinos se añade que otros cuatro componentes están comisionados o agregados en otras unidades, por lo que el número de guardias civiles disponibles para prestar servicio en dicha localidad es claramente insuficiente, apenas la mitad de la plantilla, con el agravante de que dos de los ausentes son el sargento y el cabo, por lo que es un guardia el que debe asumir el cargo de comandante de puesto, una responsabilidad que no le corresponde y por la que no es retribuido en las mismas condiciones que los mandos.
A la vista de todas esas circunstancias, no es de extrañar que el Puesto de Peñarroya lleve años padeciendo un grave problema de falta de efectivos y que sea una de las unidades de esta provincia con un mayor nivel de rotación, porque la mayoría de quienes llegan a esa unidad se van a otros destinos en cuanto pueden, incluidos los mandos.
Esa elevada rotación se debe sobre todo a la saturación y desmotivación que sufren los guardias civiles destinados en ese municipio, debido a las condiciones laborales derivadas del endémico déficit de personal que les obliga a permanecer casi exclusivamente en las dependencias oficiales, asumiendo excesivos cometidos al tener que compaginar múltiples funciones simultáneamente.
Además, no pueden prestar los servicios de patrulla que tan necesarios son para responder a las incidencias, realizar tareas de investigación, hacer el correspondiente seguimiento de los casos de violencia de género, así como llevar a cabo la necesaria vigilancia de núcleos poblacionales y áreas rurales. De hecho, es demasiado habitual que las patrullas de otras poblaciones cercanas tengan que atender las incidencias que se producen en dicho municipio, con los consiguientes perjuicios para la ciudadanía, porque esas otras patrullas se encuentran distantes y además no conocen la demarcación.
Por todo ello, AUGC lleva años reclamando que el de Peñarroya se reconvierta en Puesto Principal, dotándolo de la plantilla necesaria para ese tipo de unidades, con áreas específicas de atención al ciudadano, prevención e investigación para combatir la delincuencia.
Un problema cada vez más extendido y más grave
Debe recordarse que el Puesto de Peñarroya no es el único que ha llegado al punto de necesitar refuerzos externos ante el grave déficit de guardias civiles, porque cada vez más unidades de esta provincia se están viendo en la misma situación, como ocurre con el Puesto Principal de Puente Genil, que lleva ya un año con personal ajeno comisionado en esa localidad.
Y lo mismo sucedió hasta hace poco con el Puesto de Villa del Río, y actualmente en el Núcleo de Servicios de Córdoba, que está siendo reforzado por guardias civiles de otras unidades debido a la endémica y deficitaria situación de su plantilla, hasta el punto de no poder desempeñar sus cometidos básicos sin el apoyo externo.
Pero esas medidas de parcheo no solventan de ningún modo el problema, porque son insuficientes y temporales, a lo cual se añade que el resto de unidades de la provincia no están en mejor situación, por lo que de nada sirve “desvestir un santo para vestir a otro”. De hecho, la mayoría de esas convocatorias no tienen respuesta positiva de los guardias civiles, hasta el punto de tener que ampliarlas a los agentes de otras provincias y retribuirlas para poder cubrirlas.
A lo cual se añade el elevado coste que conlleva para las arcas públicas, porque el refuerzo de Puente Genil por sí solo ha supuesto un gasto de más de 100.000 euros, al tener que abonar a cada uno de los guardias civiles el 80% de la indemnización por residencia eventual.