La Instrucción 8/2009 de la Secretaría de Estado de Seguridad no ha contentado a nadie -en realidad, nunca lo hacen las decisiones salomónicas-, y sindicatos y asociaciones profesionales han puesto el grito en el cielo; con razón. Si la Instrucción número 5 dice blanco, una semana después, y tras las protestas procedentes del Cuerpo Nacional de Policía, en la número 8, mejor decir gris. El problema de la conducción y la custodia de detenidos, vienen de lejos, y tiene sus causas en una Ley Orgánica de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, desfasada y ampliamente superada por la evolución de la actual sociedad y la diferente distribución territorial, en ese periodo, de la población española. Así como en la escasez de recursos, medios y plantillas que ocasiona que ninguno de los dos cuerpos policiales estatales puedan atender debidamente esta competencia. Quizás el Gobierno, lejos de buscar soluciones en caóticos y cambiantes reglamentos, debiera plantearse de una vez, que es absurdo y caro mantener dos cuerpos policiales con las mismas competencias y funciones, pero con estructuras duplicadas. Mientras tanto, desde AUGC, exigimos al Ministerio, en primer lugar, que se haga efectivo cumplimiento de la Instrucción, y que no se deje al albur de disputas entre los diferentes mandos responsables de los dos cuerpos de seguridad, la asignación en las custodias de detenidos. Y más importante, que de una vez por todas, se regulen y dignifiquen las condiciones laborales de los guardias civiles que cumplen los servicios de conducción y custodia de detenidos. Porque las plantillas de las unidades de protección y seguridad y de los Núcleos de Servicios de la Guardia Civil, pese a las funciones especialmente penosas y peligrosas que realizan, son de lejos los policías peor pagados del país, con menos complementos retributivos incluso, que los guardias civiles destinados en otras especialidades. El Ministerio del Interior debe resolver de una vez esta discriminación, implementando los recursos necesarios y reforzando las plantillas para que se pueda solucionar otra de las situaciones discriminatorias vergonzantes que se mantienen inexplicablemente, como es que los guardias civiles puedan consolidar, y realizar por fin una jornada laboral semejante a la de sus homónimos del Cuerpo Nacional de Policía.