Desde la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), a través de nuestra Comisión de Tráfico, denunciamos la situación límite en la que los agentes de la Agrupación de Tráfico afrontamos el dispositivo especial de Semana Santa, en el que se prevén más de 17 millones de desplazamientos por carretera en España.

Mientras la Dirección General de Tráfico insiste en sus campañas en la necesidad de que los conductores descansen durante los desplazamientos largos para garantizar la seguridad vial, la realidad de quienes velamos por esa seguridad es muy distinta: en algunas unidades estamos realizando servicios que pueden alcanzar hasta 16 horas dentro de un periodo de 24 horas.

Consideramos especialmente grave esta contradicción, ya que se exige prudencia y descanso a los ciudadanos mientras se nos somete a condiciones de trabajo que comprometen nuestra seguridad, nuestra salud y, en consecuencia, la del conjunto de usuarios de la vía.

Además, denunciamos que en determinadas unidades se han llegado a restringir nuestros descansos con el objetivo de poder dar respuesta al incremento de desplazamientos, evidenciando una planificación insuficiente y una falta estructural de personal que vuelve a recaer sobre nuestro esfuerzo.

A esta situación se suma el incumplimiento reiterado por parte de la Administración en materia retributiva. Recordamos que sigue pendiente la subida de la productividad comprometida, cifrada en aproximadamente 57 euros, una mejora anunciada hace años y que, a día de hoy, continúa sin materializarse, pese al incremento de la carga de trabajo y la exigencia operativa a la que estamos sometidos.

Asimismo, denunciamos que, lejos de reforzarse estructuralmente la Agrupación de Tráfico, se continúa parcheando la situación con medidas improvisadas, mientras se mantienen problemas crónicos como la falta de personal, la asignación discrecional de servicios o la ausencia de un sistema de turnos que aporte estabilidad y conciliación.

Se nos exige estar en la carretera en los momentos de mayor riesgo y volumen de tráfico, pero no se nos dota de unas condiciones laborales dignas ni seguras. No se puede apelar a nuestro compromiso mientras se ignoran nuestros derechos básicos.

A todo ello se suma el propio riesgo inherente a la seguridad vial, que se ve agravado en periodos como Semana Santa. Según estudios recientes, más de 1.600 personas han fallecido en accidentes con condiciones meteorológicas adversas en la última década y cerca de 180.000 han resultado heridas, con factores como la falta de visibilidad o el aquaplaning entre los más peligrosos. Son precisamente estas situaciones en las que los guardias civiles de Tráfico estamos obligados a intervenir de forma directa en carretera, muchas veces sin las condiciones de descanso ni los medios adecuados.

Alertamos de que la seguridad vial no puede sostenerse únicamente sobre nuestro esfuerzo individual, sino que requiere una planificación seria, recursos suficientes y unas condiciones laborales acordes a la peligrosidad inherente al servicio en carretera.

Por ello, exigimos medidas urgentes para reforzar plantillas, regular la jornada laboral, implantar un sistema de turnos que garantice el descanso efectivo y cumplir con los compromisos económicos pendientes.

Concluimos que, una vez más, seremos los guardias civiles de Tráfico quienes sostengamos el dispositivo de Semana Santa, pero advertimos de que lo haremos en unas condiciones que evidencian el abandono institucional que sufre nuestra especialidad.