El 8 de mayo de 2026, el capitán Jerónimo J.M. y el guardia civil Germán P.G. salieron a cumplir con su obligación. A más de 60 millas de la costa de Huelva, en aguas entre Punta Umbría y Mazagón, dos embarcaciones del Servicio Marítimo colisionaron durante la persecución de una narcolancha. Germán murió en el acto. Jerónimo fue evacuado en estado crítico y no pudo superar las heridas. Dos vidas más. Dos familias más destrozadas. Dos uniformes que ya no volverán a ponerse.

El capitán Jerónimo acumulaba más de 30 años en la Guardia Civil. Germán llevaba casi 34 años vinculado al Servicio Marítimo. No eran novatos. Eran veteranos consumados, con décadas de servicio y de entrega a una institución que, demasiadas veces, no les ha devuelto lo que merecían: medios, protocolos claros y reconocimiento. Antes que ellos cayeron Miguel Ángel González y David Pérez, asesinados el 9 de febrero de 2024 cuando una narcolancha embistió brutalmente su patrullera en el puerto de Barbate. Todos ellos con un denominador común que nadie con responsabilidad institucional ha querido afrontar de frente.

Hoy, la Coordinadora Sectorial del Servicio Marítimo de AUGC dice basta.

Lo que hemos hecho. Lo que la Administración ha ignorado. La Coordinadora Sectorial del SEMAR de AUGC, ha presentado ante los órganos competentes dos iniciativas que reflejan exactamente para qué existen las asociaciones profesionales.

Primera iniciativa: Comunicación formal de riesgos laborales. Al amparo del artículo 12.c) del Real Decreto 179/2005, sobre prevención de riesgos laborales en la Guardia Civil, se ha documentado y trasladado formalmente a los servicios de prevención un riesgo grave, concreto y recurrente: el uso de embarcaciones no adecuadas para determinadas operaciones. En dos años, cuatro compañeros del Servicio Marítimo han fallecido. En todos los casos existía ese nexo común. Como no se puede mandar a un escalador sin arnés ni material adecuado, la Guardia Civil debe establecer de modo claro, regulado y exigible qué embarcación puede utilizarse en cada tipo de operación. El riesgo no puede quedar al arbitrio del mando del momento. El factor humano siempre existe. La normativa está para corregirlo. La respuesta de la Administración a estas advertencias fue que la valoración sobre si una embarcación sin protección debe enfrentarse a una narcolancha armada corresponde al agente que ya tiene encima el problema. Sin protocolo, sin dotación adecuada, sin respaldo previo de ningún tipo.

Segunda iniciativa: Propuesta al Consejo de la Guardia Civil para ampliar la formación sanitaria del SEMAR. Los guardias civiles del Servicio Marítimo operan en alta mar. Cuando ocurre una emergencia sanitaria, ya sea para atender a un compañero herido o a una persona en peligro, la ayuda médica profesional puede tardar horas en llegar. Son los propios agentes quienes realizan esa primera atención crítica, muchas veces sin la formación necesaria. La propuesta solicita la implantación de cursos de Formación Sanitaria Específica Inicial y Avanzada (STCW), diseñados para gestionar emergencias médicas a bordo: parada cardiorrespiratoria, hemorragias graves, traumatismos, hipotermia, ahogamiento y evacuación médica coordinada.

Que no nos digan que esto no es función de las asociaciones profesionales.

Desde la Dirección General de la Guardia Civil no es inusual que se cuestione si las asociaciones profesionales de la Guardia Civil se pueden involucrar en materias como la seguridad operativa, la formación o los protocolos de uso de material. Pues bien: que miren a Germán. Que miren a Jerónimo. Que miren a Miguel Ángel y a David. Y que expliquen a sus familias qué organismo, si no una asociación profesional, tenía la obligación de advertir, de documentar y de exigir. La peligrosidad de este tipo de intervenciones ya había sido trasladada formalmente a la Administración a través de la Comisión de Prevención de Riesgos Laborales de la Guardia Civil, y fue ignorada. No fue un fallo de comunicación. Fue una decisión: la de no actuar. 

Frente a esa realidad, la Coordinadora Sectorial del Servicio Marítimo de AUGC no ha cruzado los brazos. Ha presentado comunicaciones de riesgo. Ha elaborado propuestas formales. Ha acudido a los cauces reglamentarios. Y lo seguirá haciendo.

Nuestras exigencias

AUGC reclama al Ministerio del Interior y a la Dirección General de la Guardia Civil:

  1. La regulación clara y exigible del uso de cada tipo de embarcación del SEMAR en función de la naturaleza de la operación, sin que esa decisión recaiga exclusivamente sobre el agente en el momento del riesgo.

  2. La implantación inmediata de formación sanitaria específica (STCW Inicial y Avanzada) para los efectivos del Servicio Marítimo.

  3. La dotación urgente de medios de protección para embarcaciones de intervención: visión nocturna, protección física y medios disuasorios no letales.

  4. La ejecución de la Proposición No de Ley sobre armas no letales para el SEMAR, aprobada en el Congreso y pendiente de desarrollo, sin ejecución y sin respuesta operativa real sobre el terreno.

    Germán llevaba 34 años sirviendo desde el mar. Jerónimo había sufrido la fractura de varias costillas hace apenas unos meses en otra persecución, y volvió. Volvió porque creía en lo que hacía. Porque sentía que era necesario. Porque era un guardia civil.

La Coordinadora Sectorial del Servicio Marítimo de AUGC trabaja por ellos, por los que vendrán, y por las familias que no tienen que seguir recibiendo esa llamada. Que no nos digan que esto no es nuestra función. Es exactamente nuestra función.