El pasado día 20 de enero AUGC recibió el premio Nacional de Derechos Humanos en un acto donde asitieron parte de la actual Junta Directiva Nacional y algunos Secretarios Provinciales. El premio fué entregado por José Luis Pitarch, quien fuera miembro de la Union Militar Democrática (UMD). En la foto, Alberto recibe el premio de manos de José Luis. Reproducimos a continuación la intervención del secretario general de AUGC. En nombre de la Asociación Unificada de Guardias Civiles, quiero expresar nuestro agradecimiento más sincero por el otorgamiento de este galardón, enormemente importante para nosotros en este momento. Permítanme concretar de alguna manera, las tres facetas por las que la prestigiosa Asociación Pro Derechos Humanos de España ha tenido la deferencia de premiarnos.En primer lugar, por el esfuerzo de modernización que desde AUGC hacemos para modernización la seguridad y las libertades públicas en España. Porque ahora, en los tiempos difíciles que corren, parece que la crisis lo justifica casi todo, incluso la restricción de derechos. Y parece también olvidársenos que el Estado del bienestar, que con tanto esfuerzo tratamos de mantener, se basa en el buen funcionamiento del Estado de Derecho. Primero, en la adecuada articulación de este sistema que debe consolidar las libertades, y que implica necesariamente que no deben restarse recursos –como de hecho está ocurriendo- de servicios esenciales, como la seguridad pública. Y en segundo lugar, que las reglas del juego de la democracia deben seguirse por todos, empezando por los que debemos dar ejemplo, como somos los miembros de los cuerpos de seguridad. Por cierto, que la crisis quiere disculpar hasta lo inverosímil, como el desprestigio al que se están viendo sometidas las organizaciones sindicales. Y parecemos olvidar de nuevo la importante labor de solidaridad que realizan estas asociaciones humanas. Fijémonos por ejemplo, la labor que desde AUGC, como organización profesional, realizamos humanizando una Institución centenaria, y en algunos aspectos me atrevería a decir, hasta rancia, como es la Guardia Civil. El premio ha citado algunas de nuestras acciones solidarias, como las campañas de ayuda a la infancia en la antigua Yugoeslavia o en Haití; ahora traigo a colación otro esfuerzo que realizábamos hace ya una década, cuando las condiciones infrahumanas en las que oleadas de inmigrantes trataban de cruzar en pateras el Estrecho Gibraltar, provocaba que se nos murieran literalmente en nuestras manos. Pues bien, reclamar públicamente más recursos, nos acarreó a los representantes profesionales expedientes disciplinarios. Pero lo importante es que conseguimos aportar nuestro granito de arena. Hoy hay mejores medios en esta función, y desde luego el Sistema Integral de vigilancia del Estrecho (SIVE), salva vidas. En efecto, pedimos una modernización más que necesaria de la Guardia Civil; pero desde luego, más allá de un ligero barniz cara a mejorar la imagen, que se trata de ofrecer de la Institución. Nos referimos a una reforma profunda de nuestro régimen estatutario, donde se garanticen derechos. Como por ejemplo el derecho fundamental a la igualdad. Hace ya más de veinte años que las mujeres se incorporaron a la Guardia Civil, y sin embargo, solamente un 5% de la plantilla de guardias civiles son mujeres. Y obviamente, no es por falta de capacidad de nuestras compañeras para llevar a cabo las funciones policiales. Es mucho más fácil de resolver, simplemente se debe a que nuestro demencial sistema trabajo, sin previsión ni turnos de trabajo adecuados, impide conciliar la vida familiar y laboral; lo que hace que obliga a las mujeres guardias civiles a abandonar su vocación profesional, cuando deciden formar una familia. Somos los servidores públicos encargados de ejercer la fuerza coactiva legal del Estado. Por eso reclamamos también una mayor presencia, en nuestros centros educativos de una formación más sólida en Derechos Humanos, que hoy se reduce a un 3% de la carga lectiva de nuestros planes de enseñanza. ¿Cómo, si no –como decía antes- podremos afrontar nuevos fenómenos sociales, como la inmigración? Cuando ni disponemos de previsión o instrucciones, perspectivas específica o ni tan siquiera de la preparación psicológica adecuada. Y pos supuesto, en tercer lugar nos hemos caracterizado la defensa de los derechos profesionales de los guardias civiles.Sólo desde el verano hasta ahora, doce representantes de AUGC han sido expedientados disciplinariamente con duras sanciones que hasta pueden acarrear la expulsión del Cuerpo. Desde el año 2004, que accedió al Gobierno el partido socialista, tenemos la lamentable cifra de más de 250 expedientes disciplinarios incoados a nuestros representantes, por el exclusivo motivo de demandar para los guardias civiles, las mismas condiciones laborales que ostentan el resto de policías en nuestro país. Se nos ha pretendido, incluso, prohibir el ejercicio de derechos fundamentales, tales como el de reunión y libertad de expresión. De hecho, estamos teniendo que recurrir estas actuaciones administrativas, para que los los Tribunales de Justicia vayan enmendando esta situación. Pero no quiero concluir dibujando un horizonte desolador. Porque estamos dispuestos a continuar trabajando en la modernización y en la defensa de derechos en la Guardia Civil. Sabemos que un camino de lucha nunca es cómodo. El nuestro –como el de la APDHE- comenzó también con la democracia. En la clandestinidad, pues solamente hace tres años que se legalizaron las asociaciones profesionales en la Guardia Civil. Esta lucha está caracterizada por un camino de verdadera persecución, de ingresos en cárceles militares, de expulsiones, de expedientes, de familias rotas… Pero seguimos dispuestos a conseguirlo. A meter a la Guardia Civil en el siglo XXI. Otras asociaciones aparecen o se disuelven, pero únicamente hay un referente, AUGC, como el motor y el referente de los guardias civiles que queremos cambios constructivos. Y algo estaremos haciendo bien, porque seguimos creciendo; hoy uno de cada dos guardias civiles pertenece ya, a nuestra Asociación. Sabemos a dónde queremos llegar. Porque los guardias civiles somos un colectivo de trabajadores con unos cometidos especiales, sin duda, pero del mismo modo, exigimos ejercer nuestras funciones con dignidad y las debidas garantías. En nombre de todos ellos, de todos los compañeros y compañeras que están prestando servicio –ahora mismo- por todo el territorio nacional, gracias de corazón, por el apoyo que nos prestan en nuestras peticiones, la sociedad en general y nuestros amigos de la APRDHE, en particular, con esta distinción.