A la mayoría de los jefes de las comandancias de la Guardia Civil no parecen preocuparles los graves problemas de seguridad a los que se enfrentan a diario los guardias civiles que se encargan de las conducciones de internos de centros penitenciarios, a juzgar por el nulo interés que muestran en la formación de ese personal y de los riesgos que afrontan sin contar con los medios y protocolos necesarios.
La Asociación Unificada de Guardias Civiles, a través de su Comisión de los Servicios de Protección y Seguridad, consiguió que la dirección general aceptara impartir formación específica para quienes realizan los traslados y custodias de presos, para lo cual organizó unas jornadas formativas dirigidas a los instructores y monitores que deben impartir dicha formación, así como aprobó un manual para ese tipo de servicios elaborado por la UPROSE de Madrid.
Sin embargo, tres años después sigue sin impartirse esa formación específica por la desidia de la mayoría de jefaturas provinciales y sin que la dirección general ni Interior muestren el más mínimo interés en ello. Ante una situación tan preocupante, durante los últimos meses la Comisión de SEPROSE de AUGC ha dirigido escritos a los jefes de veintiuna comandancias.
En dichos escritos les reclama que cumplan lo dispuesto por la dirección general para que en sus respectivas comandancias se imparta esa formación sobre seguridad en las conducciones de presos, haciéndoles ver la gravedad de que, tras haber invertido un considerable presupuesto público y potencial de servicio en preparar a los formadores, en sus provincias no se esté cumpliendo lo ordenado por la Dirección Adjunta Operativa de la Guardia Civil.
Además, AUGC les ha expuesto que se trata de una formación muy necesaria y de suma relevancia para quienes prestan esos servicios, que conllevan una gran responsabilidad y considerables riesgos. Por ello en los escritos registrados se recuerda el elevado porcentaje de fugas e intentos de evasión de internos de centros penitenciarios producidas cuando se encuentran en centros hospitalarios y clínicas médicas, así como durante los traslados.
Debe tenerse en cuenta que la formación en esta materia abarca cuestiones tan fundamentales como engrilletamientos específicos, embarque y desembarque de internos en los distintos medios de transporte, protocolos seguros en hospitales y juzgados, resistencias pasivas y activas, reducciones en interior de vehículos y de celdas de custodia, equipamiento específico para las conducciones, y otras.
Desidia de los jefes provinciales
Varios meses después de haber recibido los escritos de AUGC, muchos de los jefes de comandancia ni siquiera se han dignado a contestar, concretamente los de Barcelona, Burgos, Cáceres, A Coruña, León, Lugo, Ourense, Palencia, Toledo y Segovia. Y las respuestas de otros dejan mucho que desear.
Es indignante que los jefes de Málaga y Huelva consideren que la formación de los guardias civiles no es un asunto que incumba a las asociaciones profesionales. Y preocupa especialmente que algunas de las jefaturas de comandancia, como las de Alicante, Sevilla y Santa Cruz de Tenerife, se escuden en la falta de personal habilitado, cuando hace años que se formó a instructores y monitores procedentes de todas las provincias.
Otros jefes se muestran más receptivos al requerimiento de AUGC, como los de Almería e Islas Baleares, contestando que tienen previsto impartir esa formación específica durante este año, mientras que el de Badajoz se compromete a impartir instrucciones que garanticen dicha formación, y algo similar responden los jefes de Ciudad Real y Jaén. Pero en la mayoría de esas comandancias no se están materializando las muestras de voluntad.
Desprecio de la dirección general y de Interior
Hace ya tiempo que AUGC comunicó a la dirección general que las jefaturas de las comandancias no estaban impartiendo la formación específica sobre conducciones, y le pidió que interviniera para que se cumpliera esa orden, pero el máximo órgano de la Guardia Civil ni siquiera respondió al escrito, y por supuesto tampoco instó a las jefaturas en ese sentido, por lo que queda claro el desprecio de la cúpula de la Guardia Civil hacia ese tipo de cometidos y hacia la seguridad de quienes los desempeñan.
Además, cuando aceptó la propuesta de AUGC para habilitar a personal especializado en estas materias específicas, no seleccionó para las jornadas de formadores a quienes realmente iban a impartir posteriormente dicha formación, los guardias civiles instructores y monitores de intervención operativa, sino que el 80% de quienes asistieron a esas jornadas fueron mandos que no impartían directamente la formación, y que además en un elevado número ya ni siquiera están en las unidades encargadas, como reconocen los propios jefes de comandancia en sus respuestas.
Y la misma desidia muestra Interior, porque ya en 2022 AUGC se reunió con representantes de la Secretaría de Estado de Seguridad, a quienes trasladó, entre otras cuestiones, la perentoria necesidad de que el personal que realiza esas funciones reciba formación específica, sin que desde el ministerio se haya hecho nada al respecto en ningún momento.