La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) quiere trasladar, en primer lugar, todo su apoyo, cariño y respaldo a los dos guardias civiles que intervinieron en el trágico suceso ocurrido en Asturias, en el que una persona con graves problemas de salud mental falleció tras abalanzarse sobre uno de los agentes, viéndose su compañero obligado a hacer uso del arma reglamentaria para proteger su vida.

Ese compañero era un guardia alumno en prácticas. Se había incorporado a su unidad el lunes. El martes, en su segundo servicio, tuvo que tomar la decisión más difícil que puede afrontar un agente en toda su carrera profesional.

AUGC le desea toda la suerte del mundo en el proceso judicial que ahora afrontará.

Sabemos que ha vivido una situación que le marcará de por vida, y queremos que sepa que no está solo: esta asociación pone a su disposición todo su apoyo jurídico y humano, extensivo al compañero que le acompañaba, que también cargará para siempre con lo vivido.

Una tragedia humana

AUGC lamenta profundamente el fallecimiento de esta persona y traslada sus condolencias a su familia. Según las informaciones publicadas, se trataba de un paciente de salud mental sobre el que pesaba una orden de ingreso psiquiátrico y cuyo comportamiento, como atestiguan las declaraciones de sus vecinos, suponía un peligro para sí mismo y para los demás.

Este no era un problema policial. Era un problema asistencial y sanitario que el sistema no atendió a tiempo. La falta de recursos de salud mental, especialmente en el ámbito rural, hace que los guardias civiles nos enfrentemos cada día a situaciones que se alejan por completo de nuestro ámbito de actuación y para las que no recibimos formación específica alguna. Si eso es así para un guardia civil veterano, imaginen lo que supone para un alumno en su primer día de servicio.

Los alumnos no son refuerzo: son alumnos
Mientras esto ocurría, la Guardia Civil organizaba fastos y actos de bienvenida en las comandancias para anunciar a bombo y platillo la "incorporación de refuerzos". AUGC lo dice con toda claridad: 

Los guardias alumnos en prácticas no son refuerzo de plantilla. Son alumnos en período de formación. 

Venderlos como refuerzo es un fraude estadístico y, como hemos visto, una irresponsabilidad con consecuencias trágicas.

Algunas comandancias, con acertado criterio, organizan jornadas de adaptación en las que profesionales operativos orientan y tutelan a los alumnos en este paso decisivo de su carrera. En otras, como en la que se produjo este suceso, se les incorpora un lunes y comienzan a patrullar de manera ordinaria con otro compañero.

AUGC defiende que los alumnos deben salir de servicio como terceros componentes de una patrulla ya constituida, e intervenir única y exclusivamente cuando los guardias civiles profesionales que realizan el servicio se lo requieran.

Hacer recaer sobre una persona en proceso de formación una decisión de vida o muerte en su segundo servicio no es un accidente: es un fallo estructural del sistema de formación de la Guardia Civil.

Lo advertimos por escrito. Y lo rechazaron.

Esta tragedia no puede sorprender a nadie en la Dirección General, porque AUGC la advirtió formalmente:

En la reunión del primer semestre de 2026 entre las asociaciones profesionales y la Jefatura de la Comandancia, AUGC expuso que los guardias alumnos llegan a las unidades con una formación operativa muy limitada o, en algunos casos, inexistente, y propuso aprovechar la jornada de presentación ante la superioridad para impartirles una formación básica sobre aspectos operativos.

La respuesta consta en acta: 

(...) se descartó organizar jornadas específicas de formación para los alumnos, argumentando que "no parece lógico ni oportuno" que tengan prioridad en el Plan Patio sobre el resto del personal.

Además, esta asociación tiene constancia documental de que en julio de 2025 un representante de AUGC de Asturias presentó ante el Consejo de la Guardia Civil una propuesta solicitando que se evaluara el riesgo que supone prestar servicio un solo componente profesional junto a un guardia alumno en prácticas, en horario nocturno, en demarcaciones de más de 700 kilómetros cuadrados donde la patrulla más cercana tarda 30 minutos en llegar. La Dirección Adjunta Operativa despachó la propuesta alegando "falta de información". El agente remitió en agosto de 2025 una segunda propuesta ampliada, describiendo con detalle el riesgo. A día de hoy, ni respuesta ni acuse de recibo.
La Administración tuvo la advertencia sobre la mesa. Eligió archivarla.

Sin personal y sin medios

A esta situación se suma la crónica falta de efectivos: en Asturias, dos guardias civiles patrullan comarcas enteras. No existe la posibilidad de que acudan tres o cuatro patrullas a una incidencia, como ocurre en otros cuerpos policiales.

Y a la falta de personal se añade la falta de medios: ninguna unidad de la Guardia Civil en Asturias, salvo la USECIC, dispone de dispositivos electrónicos de control (taser), una herramienta intermedia que en intervenciones con personas en crisis de salud mental puede marcar la diferencia entre reducir y abatir. AUGC exige que el taser forme parte de la dotación individual de todos los agentes, junto a la formación necesaria para su uso.

Las exigencias de AUGC

Por todo ello, AUGC exige a la Dirección General de la Guardia Civil:

  1. Que los guardias alumnos en prácticas dejen de computarse y publicitarse como refuerzo de plantilla.

  2. Jornadas obligatorias de adaptación y formación operativa, impartidas por profesionales operativos, en todas las comandancias antes del primer servicio de cualquier alumno.

  3. Que los alumnos presten servicio siempre como componentes adicionales de una patrulla profesional, interviniendo solo a requerimiento de los agentes titulares del servicio.

  4. La evaluación de riesgos laborales solicitada en 2025 y nunca respondida, conforme al Real Decreto 696/2022.

  5. Dotación individual de taser para todos los agentes, con la formación correspondiente.

  6. Un incremento real de plantillas que acabe con la situación de dos agentes patrullando comarcas enteras.

  7. Protocolos de coordinación con los servicios de salud mental, especialmente en el ámbito rural, para que las crisis sanitarias dejen de descansar exclusivamente sobre los hombros de los guardias civiles.

Un alumno no viene a reforzar. Viene a aprender. Y la obligación de la institución es enseñarle, no exponerle. Que esta tragedia, que ha costado una vida y marcará otras dos para siempre, sirva al menos para que la Dirección General deje de mirar hacia otro lado.