Un guardia civil de Navarra fue denigrado, insultado y obligado a limpiar todos los coches del acuartelamiento, después de que el agente denunciase ante un mando del Cuerpo las injusticias a las que eran sometidos por parte del comandante de Puesto.
Un claro caso de abuso de poder, que la Dirección General de la Guardia Civil ha decidido archivar, a pesar de que el agente tenía testigos de los continuos abusos que su superior cometía sobre él.
Descansos acumulados, denegación casi sistemática en la concesión de permisos por asuntos particulares y continuos cambios en la planificación del servicio son algunos de los atropellos a los que este comandante de un Puesto de Navarra sometía a sus subordinados.
El guardia civil denigrado denunció los abusos después de que un capitán preguntase a los agentes de aquel Puesto la problemática laboral que sufrían. Sin embargo, la denuncia que hizo este agente llegó a oídos del comandante que decidió someterlo a numerosos atropellos.
Un trato vejatorio que ha quedado impune, ya que la DGGC ha decidido hacer caso omiso a la denuncia de este agente, que también tuvo que limpiar excrementos de perro y colillas de cigarro.
Para la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) resulta intolerable que en pleno siglo XXI y en un país democrático puedan darse vejaciones de semejante gravedad y que, además, queden impunes.
Mientras la DGGC elude depurar responsabilidades ante un claro caso de abuso de poder, 37 miembros de AUGC han sido expedientados por reclamar derechos y mejoras laborales, durante el gobierno del Partido Popular. Y es que se vuelve a poner de manifiesto la doble vara de medir que utiliza la Dirección General.
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Un guardia civil denigrado por denunciar las injusticias que sufren sus compañeros
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