La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) fue una de las entidades organizadoras de la I Jornada sobre el Impacto del Trabajo a Turnos, junto a APROCTA, SEPLA, SEMAF, COMME e ICOMEM. La jornada se celebró el 7 de mayo en la sede de la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), en Madrid. Reunió a cerca de ochenta representantes de los sectores aéreo, ferroviario, marítimo, sanitario y de las fuerzas de seguridad, además de especialistas en medicina del sueño, cronopsicología y prevención de riesgos laborales.

Las conclusiones dejan poco margen a la interpretación. La turnicidad es un factor de riesgo laboral con entidad propia, con efectos cardiovasculares, metabólicos, oncológicos, cognitivos y sobre la salud mental. Estos efectos se agravan con la edad y con los años de exposición acumulada. En las fuerzas y cuerpos de seguridad, cerca del 70 % del personal trabaja a turnos. La evidencia presentada sitúa en torno a los 40 o 45 años el momento en que el reloj biológico empieza a perder capacidad de adaptación. También indica que, a los 50 años, el perfil de morbilidad de un trabajador con larga exposición a la turnicidad puede equipararse al de un trabajador diurno de 65. La fatiga, además, deja de ser un problema individual y se convierte en una cuestión de seguridad operacional, que afecta directamente a la ciudadanía a la que servimos.

La voz de la Guardia Civil en la jornada

Eugenio Nemiña, secretario jurídico nacional de AUGC y especialista en riesgos laborales, participó en la mesa de debate dedicada a la aplicación práctica de la prevención. Allí trasladó la realidad específica de la Guardia Civil. Nemiña defendió que la edad debe reconocerse como un factor de riesgo laboral autónomo, porque un guardia civil de 45 o 50 años no acumula solo años de servicio, sino años de exposición biológica a una condición que deteriora el organismo de forma progresiva.

Nemiña recordó además que, a diferencia de otros sectores, el guardia civil no tiene reconocida normativamente una jornada ordinaria. Esa jornada sería la referencia para medir su exposición, calcular descansos o planificar los servicios con criterios preventivos. Sin ella, los cuadrantes pueden modificarse de forma unilateral, los servicios se encadenan sin margen de recuperación y la prevención de la fatiga queda reducida a papel mojado.

«La edad no es solo un dato biográfico en el expediente: es un factor de riesgo laboral que acumula años de exposición biológica y que las administraciones públicas siguen sin incorporar de forma sistemática a la planificación de los turnos», señaló Nemiña.

Una hoja de ruta que continúa

AUGC, como integrante de la Plataforma por la Turnicidad en España, sigue trabajando para trasladar estas conclusiones a las instituciones y a los grupos parlamentarios. El objetivo es avanzar en el reconocimiento del trabajo a turnos y de la edad como factores de riesgo laboral. Queremos lograr que la Guardia Civil adapte su normativa a una realidad científica que reúne cada vez más consenso. Eso implica una jornada regulada, cuadrantes estables y previsibles, una vigilancia de la salud específica para quienes trabajan a turnos y una adaptación progresiva del puesto con la edad, sin penalización económica.

La ciencia ya ha hablado. Ahora corresponde a la Administración responder.

Más información

Te invitamos a leer la intervención completa de nuestro secretario jurídico en la memoria técnica de la jornada (páginas 26 y 27):
https://plataformaturnicidad.com/wp-content/uploads/2026/09/AF_digital_turnicidad_memoria-tecnica.pdf

Descarga el documento de conclusiones de la I Jornada:
https://plataformaturnicidad.com/wp-content/uploads/2026/09/AF_digital_turnicidad_conclusiones.pdf

Conoce la Plataforma por la Turnicidad en España:
https://plataformaturnicidad.com/