Después de varios intentos y esfuerzos de hacer valer y visibilizar a las mujeres en el Consejo de la Guardia Civil, la Secretaria de la Mujer de AUGC ha conseguido que en el próximo Consejo, previsto para este mes, se estudie la reactivación del OBSERVATORIO DE LA MUJER.
Para dar un nuevo impulso al Observatorio AUGC llevará al próximo Consejo un proyecto en el que se detallará su composición, funciones y medios con los que deberá contar. Porque el futuro Observatorio tendrá ante sí un duro trabajo comenzando por el porcentaje de mujeres dentro de la Benemérita: el 5% de un total de 82.000 efectivos aproximadamente son mujeres. Este dato por si mismo da una idea bastante exacta de la discriminación por razón de género que las mujeres sufren en la Guardia Civil. La mujer no está integrada en la GC, está encajonada. Los niveles de segregación vertical y horizontal son alarmantes, las mujeres están en los puestos, especialidades y en el número que se ha decidido que estén.
Desde la incorporación de la mujer la Dirección General no ha desarrollado ni una sola acción positiva para corregir las situaciones patentes de desigualdad de oportunidades: acceso, ascenso, conciliación, promoción, retribuciones, etc., en resumen, estamos al albur de una normativa totalmente masculinizada. El tratamiento de género que la normativa obliga a nivel laboral, en la Guardia Civil simplemente se obvia. Carece de un planteamiento de transversalización de género, tanto la propia Dirección como el Ministerio de Interior se limitan a plasmar temas muy puntuales desde el punto de vista de género, pero no globaliza.
A fecha de hoy la mujer en la Guardia Civil desconoce si la normativa que la rige cuenta con los preceptivos informes de impacto de género. Porque de ser así deberían aportar una idea de la verdadera situación de la mujer en la guardia civil y reflejarían la realidad de la discriminación que sufren dentro de la Benemérita y darían respuesta a muchos interrogantes que AUGC se plantea: porque no ascienden las mujeres, porque se sitúan en las capitales, porque están de baja como medida de conciliación, porque no están en las especialidades más masculinizadas, o porque tienen una pérdida de poder adquisitivo mayor que sus compañeros asociado al hándicap de ser madres.
AUGC ha denunciado a lo largo de estos años casos de acoso sexual disfrazados de abuso de autoridad, o de violencia de género con ocasión de situación de mando y casos de discriminación laboral. Nos encontramos en un nuevo marco político y parece haber un acercamiento mucho más dialogante con las asociaciones y por ende con los derechos de las mujeres. Para AUGC es necesario seguir trabajando y cosechar resultados que se ajusten a la realidad de la presencia de la mujer en la guardia civil, luchar, en definitiva, por la igualdad pero sin renunciar a la identidad de ser mujeres.