La Asociación Unificada de Guardias Civiles ha comparecido hoy ante los medios de comunicación en Ceuta, en un acto que ha registrado una amplia presencia de medios locales, nacionales e internacionales. Han participado el Secretario de Organización Nacional, Germán Gómez, y el Secretario Provincial en Ceuta, Rachid Sbihi.
Germán Gómez y Rachid Shibi (Secretario de organización nacional y secretario provincial de Ceuta)La gravedad de lo ocurrido
AUGC ha querido situar el punto de partida en su verdadera dimensión.
"Aquí murieron más de cien personas. Ese es el balance real de lo ocurrido y conviene no acostumbrarse a pronunciarlo. Este año han fallecido ciento cinco personas en la ruta ceutí y treinta de ellas antes del 29 de julio. En dos días murió más del doble de gente que en los siete meses anteriores. Detrás de cada uno de esos cuerpos hubo un guardia civil metido en el agua, y muchos compañeros van a convivir con esas imágenes el resto de su vida."
Cuando un episodio deja ese número de muertos, la pregunta no puede ser si se gestionó bien la crisis. La pregunta es por qué se llegó a esa crisis.
Los indicadores existían
La asociación ha sostenido que lo ocurrido el 30 y 31 de julio "no fue imprevisible", y ha detallado los indicadores que estaban sobre la mesa antes de aquella noche.
Los informes quincenales del propio Ministerio del Interior recogían 3.835 entradas irregulares en Ceuta entre enero y el 29 de julio, frente a 1.452 el año anterior. Un 164 por ciento más. Y eso sin contar la avalancha. En ese mismo periodo, la inmigración irregular caía un 15,7 por ciento en el conjunto de España y se desplomaba un 59,6 por ciento en Canarias. Ceuta era la única ruta que subía en todo el país. La única.
El Ministerio reconoció después que entre mil quinientas y dos mil personas habían accedido o intentado acceder en los diez días previos. La sentencia del Tribunal Supremo del 8 de julio había cambiado el escenario jurídico y la instrucción de desarrollo no llegó hasta el 1 de agosto, dos días después de los cadáveres. Y la campaña se organizó a la vista de todos, en redes abiertas, durante semanas.
Ninguna de esas cuatro señales era secreta. Estaban en las estadísticas oficiales, en los reconocimientos del propio Ministerio y en Facebook. Un descenso general que oculta un incremento del 164 por ciento en una frontera exterior no es un éxito de gestión, es un indicador desatendido. Y cuando el conjunto del país mejora y un único punto se dispara, ese punto es exactamente donde hay que poner los medios.
Un perímetro que no puede ser el termómetro de una relación bilateral
AUGC ha centrado su reivindicación de fondo en la necesidad de dotar al Estado de capacidad propia de control fronterizo.
Lo que ocurre en este perímetro no puede seguir siendo la radiografía de cómo va la relación bilateral con el país vecino en cada momento. Cuando la relación es buena, no entra nadie. Cuando se tuerce, entran setenta y dos mil personas en cuarenta y ocho horas. Eso no es una frontera, es un termómetro.
La cooperación con Marruecos es imprescindible y no vamos a decir lo contrario, el 15 de agosto lo demostró. Pero una cosa es cooperar y otra depender. La soberanía, para ser efectiva, tiene que sostenerse sobre capacidades propias: efectivos suficientes, infraestructura adecuada e información propia que permita saber lo que se está gestando antes de que llegue a la orilla. Todo lo demás es delegar en un tercero aquello que solo corresponde al Estado.
Y ese refuerzo tiene que ser estructural, no un despliegue de temporada que se levanta cuando bajan las cámaras. Esa es la diferencia entre proteger una frontera y aparentar que se protege.
El fallo del sistema de acogida
La asociación ha sido especialmente crítica con la respuesta asistencial.
Han pasado diecinueve días desde la entrada masiva y es hoy cuando empiezan a levantarse las primeras tiendas para alojar a quienes permanecen en la ciudad. Diecinueve días. Con miles de personas durmiendo en la calle y en el monte, en pleno agosto, con el CETI colapsado desde el primer momento y con casi mil personas acampadas en sus inmediaciones.
Y quienes han tapado ese agujero durante casi tres semanas no han sido las administraciones. Han sido los vecinos de Ceuta, Cruz Roja y las entidades sociales. En Sidi Embarek fue la propia asociación vecinal la que habilitó un campo de fútbol sala para más de trescientas personas, mujeres y niñas incluidas, porque nadie llegaba.
Que nadie se equivoque: esto no es un problema humanitario que se pueda separar del de seguridad. Miles de personas sin techo, sin recursos y sin ninguna certeza sobre su futuro generan tensión, generan incidentes y exigen presencia policial permanente en zonas de la ciudad que hoy están descubiertas porque todos los efectivos están en el perímetro. El fallo de acogida se convierte, por pura acumulación, en un problema policial que acaba recayendo sobre unas plantillas ya desbordadas.
Identificación y expedientes: la urgencia que nadie está atendiendo
AUGC ha señalado la tramitación administrativa como la prioridad más apremiante y peor dotada.
"Se han desplegado más de trescientos efectivos de unidades de intervención para contener y veintiséis funcionarios de Extranjería y Fronteras para tramitar la situación de unas cinco mil personas. Doce a uno. Y resulta que lo único que puede sacar a esa gente de la calle no es la contención, es el expediente."
"Urge identificar a todos los que permanecen en la ciudad y agilizar sus expedientes. Y decimos identificar con todas sus consecuencias: filiación y reseña, porque toda reseña se coteja contra el Sistema de Información de Schengen, contra Eurodac y contra Interpol, y ese cotejo es lo que permite saber a quién se tiene delante. Quien no pasa por reseña no pasa por ese filtro. No estamos afirmando que exista ningún caso concreto, no nos consta y no vamos a alimentar ninguna alarma, pero sin reseña no cabe comprobación posible, ni para confirmar ni para descartar."
"Y hay una segunda razón, tan importante como la primera. Si esto se resuelve con lentitud, el mensaje que llega al otro lado es demoledor: que quien salta el vallado o llega a nado de forma ilegal termina quedándose. Ese mensaje es el mejor cartel publicitario para las redes que organizan estos episodios, y nos aboca directamente al siguiente."
"Que quede claro cómo lo decimos, porque importa. Hablamos de resolver con eficacia, no de resolver a cualquier precio. Con procedimiento individualizado, con garantías, con asistencia letrada e intérprete y con el régimen específico que corresponde a los menores. Un proceso plenamente garantista, pero rápido. Lo que no puede ser es que un sistema garantista se confunda con un sistema paralizado, porque de esa parálisis se alimenta el siguiente episodio. Y en el anterior murieron más de cien personas."
El comportamiento de los ceutíes y la candidatura al Princesa de Asturias
AUGC ha anunciado que solicitará formalmente, como ya hizo en 2021, la concesión del Premio Princesa de Asturias de la Concordia a la Ciudad Autónoma de Ceuta y a sus vecinos.
"Una ciudad de dieciocho kilómetros cuadrados y ochenta mil habitantes ha absorbido en cuarenta y ocho horas la entrada de más de setenta mil personas, ha visto morir a más de un centenar frente a su costa, ha activado el Plan de Catástrofes en su hospital y ha convivido con miles de personas a la intemperie durante casi tres semanas. Y ha respondido con serenidad, con civismo y con humanidad."
"Los caballas no cayeron en las provocaciones ni en los bulos, ni siquiera cuando llegaron de fuera quienes venían a buscar rédito político con el sufrimiento ajeno e intentaron dividir una convivencia que en esta ciudad está más consolidada de lo que muchos creen. Y no solo no cayeron: dieron de comer, abrieron espacios y ayudaron. Eso no es aguantar, es dar una lección."
"Queremos dejar constancia además del respaldo constante que la ciudadanía de Ceuta ha mostrado a la Guardia Civil y a la Policía Nacional durante todos estos días. Nuestros compañeros lo trasladan a diario y lo agradecemos profundamente."
AUGC invita a las instituciones, a las fuerzas políticas y al tejido social de la ciudad a sumar sus adhesiones a la candidatura.
"Ceuta no pide compasión, pide reconocimiento y pide medios. Lo primero se lo ha ganado. Lo segundo se lo debe el Estado."