Estimados compañeros y compañeras,
Como sabéis, AUGC y SUP, las dos organizaciones mayoritarias en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, preocupados por el futuro de todos nosotros, hemos elaborado y presentado públicamente, de manera conjunta, una propuesta alternativa al actual modelo policial.
Entre las razones para ello, se encuentra el hecho de que el sistema policial de nuestro país gira en torno a una Ley Orgánica con cerca de 30 años. De forma que las exigencias de la sociedad actual unidas a la profunda crisis que atravesamos obligan a realizar cambios profundos que permitan aumentar la eficacia mediante la racionalización de los medios materiales y humanos. No hacerlo supone una absoluta irresponsabilidad, no sólo porque el actual modelo es obsoleto e ineficaz, sino porque, a la vez, es a medio plazo insostenible. La superposición de cuerpos policiales diferentes en el territorio nacional (hasta seis si contamos el SVA y el CNI), hacen prácticamente imposible la coordinación entre los mismos. Cuando no una rivalidad que perjudica a los resultados que la ciudadanía espera de su policía. Para colmo, el despliegue territorial de la Guardia Civil, con más de 2000 unidades, la congelación de las plantillas, y una pésima organización interna nos lleva, si no se pone remedio, al colapso de la Guardia Civil. Es cuanto menos contradictorio que en España superemos los 250.000 policías; y que sin embargo todos los cuerpos policiales, sin excepción, adolezcan de falta de personal para cubrir los respectivos servicios encomendados. Tenemos una ratio de policías por habitantes que alcanza el doble de la media europea. Porcentaje al que sólo se acercan por abajo, pues nosotros los superamos, Grecia, Portugal e Italia (qué casualidad, los países que más problemas económicos tienen ahora).
Pero para afrontar estos problemas, el actual Gobierno está tomando medidas, a nuestro juicio, equivocadas, pues se está pretendiendo ahorrar, a costa de colocar toda la carga sobre las espaldas de los trabajadores de la seguridad pública, y así nos recortan en las cuestiones más básicas para nosotros, como son el sueldo o las vacaciones, manteniéndonos al mismo tiempo, sin una regulación de nuestra jornada laboral, ni un reparto justo de las productividades. De esta forma no sólo no se produce un ahorro que sirva de algo en la enorme crisis que atravesamos, sino que únicamente sirve para profundizar todavía más en el pesimismo y la desmotivación de los agentes, aumentando aún más el problema.
Y si eso no fuera ya suficiente, se continúa apretando la tuerca, al pretenderse aprobar, con el apoyo de otras asociaciones de guardias civiles clasistas, una modificación del régimen disciplinario que limitará, hasta casi la imposibilidad, el ejercicio del derecho de asociación profesional en la Guardia Civil. Algo especialmente grave, si tenemos en cuenta que hasta ahora, solamente las asociaciones se encontraban en disposición de defender la mejora de los derechos laborales de los guardias civiles.
Con este panorama, si ya tradicionalmente hablar de la Guardia Civil, era hacerlo de agravios comparativos, y de exigencia de más sacrificios para los de siempre, nos preguntamos en qué nos recortarán la siguiente vez, si la crisis, como parece que ocurrirá, continúa varios años más.
Pues bien, frente a este desalentador panorama, vamos a proponer a los responsables políticos verdaderas medidas que busquen, por encima de tradiciones y cánticos al sol, soluciones reales a los problemas. Por ello planteamos un nuevo modelo policial, mucho más simple, con dos niveles exclusivamente, el local y el estatal. En este último entendemos que sobran argumentos para conformarnos en un solo Cuerpo policial, que nacería de la unión del Cuerpo Nacional de Policía y de la Guardia Civil. Donde nadie se come a nadie, pues como servidores públicos que somos, entendemos que lo mejor es sumar lo mejor de cada Cuerpo, dejando al margen rivalidades e innecesarias guerras entre policías. Se ganaría en eficacia, con mucho menor coste económico. Y esto es lo que una sociedad cansada y desgastada por una política errática, es lo que está demandando.
Por otro lado, nuestro colectivo sabe de sobra que nunca fue el momento para unas mejoras de calado laboral y social, si era en tiempos de bonanza, porque ya estaba repartido el pastel y se olvidaban de las y los trabajadores de la Guardia Civil. Y ahora que hay crisis tienen la excusa perfecta unos cuantos años más. Los derechos perdidos con el pretexto de la crisis, son verdaderamente difíciles de recuperar. Por eso tenemos que concienciar a la sociedad de la necesidad del cambio de lo que hoy es un “CAOS POLICIAL”. Ya no vale vender nuestro trabajo con estadísticas “maquilladas” e informes carentes de realidad.
Hay que reivindicar el derecho que tienen los ciudadanos y ciudadanas a una verdadera policía en todo el ámbito nacional que tenga capacidad de respuesta ante las nuevas necesidades sociales. Y por supuesto el derecho del colectivo de la Guardia Civil a tener seguridad en el trabajo, a un sueldo digno, del que otros cuerpos policiales a los que nos podemos comparar gozan desde hace años, a una conciliación familiar real, a una jornada laboral regulada, y eso compañeros y compañeras, pasa por un cambio con mayúsculas.
Este planteamiento no es nuevo. Ya anteriores gobiernos han puesto sobre la mesa, aunque tímidamente, la necesidad de afrontar esta reforma. Es cuestión de normalizar derechos antes mencionados (seguridad en el trabajo, sueldo digno, jornada laboral, etc.) y como decimos esto pasa indiscutiblemente por cambios, no desde el tejado a base de parches, sino desde los mismos cimientos de la Ley Orgánica 2/86 de FCSE.
Un nuevo modelo policial es posible y cabe dentro de las nuevas ideas de emprendedores que tanto se exigen en tiempos como los actuales.
Deciros por último, que surgirán muchos detractores a nuestra propuesta, por supuesto también en la Institución en la que trabajamos; sin duda entre ellos, estarán quienes temen perder privilegios; o aquellos que se resisten a posicionarse, para intentar congratularse con todos. Pero ninguno nos dará un solo argumento sólido para mantener la actual estructura. Por el contrario, la atacarán como siempre con demagogia, porque como decimos, nadie puede ofrecer una explicación razonable para mantener lo que simplemente es, un modelo policial desfasado.
Es el momento de tomar decisiones políticas valientes, que suelten lastres innecesarios. Pondremos todo nuestro empeño en convencer a todos aquellos que nos escuchen para que esta iniciativa sea una realidad. Dando los pasos que sean necesarios, entre los que se encontrarán también plantear este proyecto en la esfera política europea.
El debate constructivo está abierto. Os animamos también a vosotros a participar.
Recibid un fuerte abrazo,
Alberto Moya Acedo
Secretario General
Asociación Unificada de Guardias Civiles.-