El grupo parlamentario popular ha tenido la deferencia de presentarnos a las asociaciones profesionales, en reunión específica al efecto, el resultado del trámite parlamentario en el Congreso, de la que será la futura Ley de Personal de la Guardia Civil.
Si este gesto es de alabar, también resulta inquietante que ningún otro grupo político la haya apoyado, salvo algún partido nacionalista minoritario. Porque lo cierto es que AUGC ha trabajado las enmiendas al texto, con todos los grupos parlamentarios, siendo de destacar la completa asunción y defensa de nuestras propuestas que ha realizado el grupo parlamentario de Izquierda Unida, y ello se da, porque esta formación política reconoce a nuestra Organización como la voz mayoritaria del colectivo de guardias civiles. En consecuencia con lo anterior –el hecho de que el PP se haya quedado solo para la aprobación de la Ley- nos da que pensar sobre la futura viabilidad de este nuevo régimen de personal.
Hay que poner en valor que se ha hecho un esfuerzo por realizar la tan necesaria integración de las escalas de oficiales del Cuerpo, que aunque no haya contentado a ninguno de los afectados, es de justicia admitir el esfuerzo político que se ha realizado para paliar las discriminaciones que padecen los oficiales de promoción interna y de las escalas facultativas. Aunque ahí acaban prácticamente los avances, pues no hay tales para la mayoría de los integrantes del Cuerpo, o sea, los guardias civiles que realizan funciones operativas, a los que, según se nos explica, más o menos, no se les pueden aplicar mejoras tangibles, porque somos demasiados, para que en un entorno de déficit presupuestario público se pueda atender nuestras justas demandas.
Y así como decimos, de las casi 80 enmiendas que AUGC ha presentado, pocas han sido contempladas en este texto. Porque se han quedado en el tintero cuestiones tan importantes como la implantación de una carrera profesional horizontal, que vendría de la mano de un catálogo de puestos de trabajo y el grado personal, lo que supondría la consolidación del nivel retributivo correspondiente, tras dos años de ejercicio en un puesto de trabajo de nivel superior en funciones accidentales o interinas. Se nos vuelve a negar a los guardias civiles la asistencia letrada y asunción de la responsabilidad civil subsidiaria en acto de servicio, por parte del Estado. Al igual que la posibilidad de rehabilitación tras la falta separación del servicio. Pese a ser agentes institucionales reconocidos, la Ley ignora la participación de las asociaciones profesionales, lo que entendemos imprescindible en materias tan importantes como la formación continua, las evaluaciones personales y prevención de riesgos laborales, cuestión esta última que sí que se contempla pero de forma tan limitada –solo se puede hablar de salud laboral en el entorno del Consejo de la Guardia Civil- que se desvirtúa el principal instrumento para la consecución de esta materia fundamental, que no es otra que la participación de los representantes de los trabajadores en la misma. Tampoco es suficiente el escaso reconocimiento que se hace a las políticas de igualdad. Lo que sin embargo se mantienen, son las excesivas competencias que el texto dota al Ministerio de Defensa, y ello en un Cuerpo con funciones casi exclusivamente policiales. Características que lo cubre de una pátina decimonónica, y que vuelve a mantener alejado al régimen de personal de los guardias civiles, del estatuto del empleado público, y donde por el caso que se les ha hecho, parece que el guardia civil que pretenda desarrollarse profesionalmente sin ascender de empleo –o sea la mayoría- debe considerarse un fracasado.
Todo lo anterior, el escaso consenso parlamentario adquirido, las limitaciones presupuestarias, así como los tímidos pasos realizados hacia la modernización del régimen de personal de la Guardia Civil, hacen que AUGC no tenga más que mostrarse crítica con la iniciativa legislativa que ha impulsado el Partido Popular. En consecuencia no nos quedará más remedio que seguir planteando en el futuro, la necesidad de la reforma del estatuto de personal de los guardias civiles, para su adaptación a las actuales circunstancias sociales y a los verdaderos requerimientos de los integrantes del Cuerpo.
El Proyecto de ley continúa ahora su trámite parlamentario en el Senado, donde AUGC seguirá trabajando para que nuestras justas reivindicaciones vuelvan a considerarse. Esperamos que en este trámite, el partido que sustenta al gobierno en el poder, sea algo más sensible a las demandas de los guardias civiles.