AUGC lamenta la tragedia acaecida en la costa ceutí hace 48 horas con la muerte de al menos 15 inmigrantes que intentaban llegar a nado hasta la Ciudad Autónoma. Una tragedia de la que la Organización viene avisando hace ya muchos meses que podía ocurrir en cualquier momento: el número de inmigrantes concentrado al otro lado de la frontera ha ido aumentando alarmantemente durante los últimos años y cada vez sus asaltos son más agresivos y violentos, y los agentes destinados en el perímetro no son suficientes para dar respuesta a estas avalanchas. Una inmigración que en gran medida ha abandonado la patera, gracias al buen funcionamiento del SIVE -como se está viendo en el Archipiélago Canario- y ahora se concentra en las fronteras de Ceuta y Melilla con Marruecos, como ha quedado reflejado en los últimos asaltos a las dos vallas fronterizas que han llegado a superar los 2000 inmigrantes.
Desde AUGC, además de lamentar la pérdida de estas vidas, queremos también aclarar que los guardias civiles en ningún momento emplearon material de antidisturbios para repeler la entrada de los inmigrantes a través de la playa. Este tipo de material solo se utilizó para impedir la incursión de los inmigrantes a través de la frontera terrestre. A esta Organización no le consta que se haya utilizado este material en el agua porque no es la forma de proceder cuando se repele una entrada de inmigrantes vía marítima y en las circunstancias que se dieron. Por lo que los compañeros que el jueves se encontraban prestando este servicio no hicieron uso de botes de humo, pelotas de goma o balas de fogueo, ni mucho menos dispararon a los flotadores con los que algunos inmigrantes trataban de llegar a nuestra costa. Flotadores que difícilmente pueden ayudarlos cuando de ellos van agarradas varias personas que además van abrigadas por lo que el peso de las ropas mojadas contribuye a su hundimiento y ahogamiento. Esta no es la primera vez que mueren inmigrantes en nuestra costa. Pero como hasta el pasado jueves aparecían de uno o dos como mucho, pocos prestaron atención al problema. Nuestra Organización denunció la utilización de “motores humanos” (integrantes de mafias que a nado acercaban a la costa a los inmigrantes para soltarlos a 30-40 metros de la playa, donde finalmente aparecían ahogados porque no saben nadar). Y fue gracias a esa denuncia, hecha por guardias civiles de AUGC, la que logró que este “método” de entrada ilegal dejara de utilizarse, porque se aumentó la vigilancia.