Desde la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), a través de nuestra Comisión de Tráfico, denunciamos que los datos oficiales de siniestralidad de la última operación especial de Semana Santa evidencian el fracaso de las políticas de seguridad vial impulsadas en los últimos años.

Durante este periodo se han registrado 30 personas fallecidas en vías interurbanas, una cifra que nos sitúa prácticamente en niveles de 2021. Que años después sigamos en cifras similares evidencia un estancamiento inaceptable en la seguridad vial. El incremento de desplazamientos no puede servir como justificación para el aumento de víctimas: el objetivo debe ser reducirlas de forma progresiva hasta alcanzar las cero muertes en carretera.

Desde AUGC queremos subrayar que esta situación no es ninguna sorpresa. Ya advertimos antes del inicio de la operación especial de Semana Santa de que este dispositivo se afrontaba con graves carencias de personal y una planificación insuficiente. Los datos actuales confirman lo que llevamos años denunciando: el abandono de la seguridad vial provocado por la falta de efectivos y por unas políticas erráticas de la Dirección General de Tráfico que, lejos de solucionar el problema, lo están agravando.

Además, el incremento del tráfico —con más de 17 millones de desplazamientos— no ha ido acompañado de una mejora en la seguridad. Al contrario, los datos reflejan un aumento de la mortalidad por millón de desplazamientos, lo que confirma un empeoramiento de la eficacia de las medidas adoptadas.

Especialmente grave resulta el dato de los atropellos mortales, que alcanzan su peor registro de la última década, con un total de cinco peatones fallecidos, lo que supone un incremento significativo respecto al año anterior. Este dato no es coyuntural, sino que evidencia el fracaso de las políticas dirigidas a la protección de los usuarios vulnerables.

Desde AUGC denunciamos que se ha generado una falsa expectativa en torno a medidas como la implantación de la señal V16, presentadas como soluciones eficaces para reducir los atropellos. Sin embargo, la realidad demuestra lo contrario: lejos de disminuir, este tipo de siniestros aumenta.

Ya advertimos que este tipo de medidas no abordaban el problema real de fondo y que no iban a suponer una reducción efectiva de los atropellos. Una vez más, no se ha escuchado a quienes estamos sobre el terreno, y los datos actuales confirman que se ha vuelto a fallar en la prevención.

Asimismo, los datos vuelven a poner de manifiesto que el principal problema de la siniestralidad en España continúa concentrándose en las carreteras convencionales, donde se han producido 27 de los 30 fallecimientos registrados, evidenciando la falta de inversión, planificación y medidas eficaces en este tipo de vías. A esta realidad se suma el incremento de fallecidos en turismos, así como el aumento de colisiones frontales y atropellos, lo que refleja una tendencia hacia siniestros de mayor gravedad y letalidad.

Desde AUGC denunciamos que, mientras estas cifras evidencian un problema estructural en la seguridad vial, la respuesta de la Administración sigue siendo insuficiente y basada en medidas puntuales y campañas de concienciación que no abordan el fondo real del problema.

Además, el dispositivo de Semana Santa se ha sostenido, una vez más, sobre el esfuerzo de los guardias civiles de Tráfico, que han tenido que afrontar jornadas especialmente exigentes con doblajes de servicio en un mismo día. Esto implica que un agente pueda trabajar 8 horas en turno de mañana, descansar apenas unas horas y volver a incorporarse para otro servicio de 8 horas por la noche, acumulando hasta 16 horas de trabajo en un periodo de 24 horas. Esta práctica, motivada por la falta de personal y la ausencia de una planificación adecuada, compromete el descanso efectivo y repercute directamente en la seguridad vial.

En este sentido, denunciamos que la Agrupación de Tráfico continúa sin contar con un sistema de turnos que garantice el descanso de los agentes, mientras se mantiene una gestión basada en la improvisación, la sobrecarga de trabajo y la asignación discrecional de servicios.
Todo ello está provocando que la especialidad de Tráfico haya dejado de ser atractiva para muchos guardias civiles, agravando aún más el problema de falta de personal y generando un círculo vicioso que repercute directamente en la seguridad vial.
No se puede seguir sosteniendo la seguridad vial sobre el sacrificio constante de los guardias civiles mientras se ignoran los problemas estructurales. Aquí están en juego vidas humanas, y los datos demuestran que las políticas actuales no están dando resultados.

Exigimos un cambio real en la estrategia de seguridad vial que incluya el refuerzo de plantillas, la mejora de las condiciones de trabajo, la implantación de turnos y una actuación decidida sobre las carreteras convencionales, donde se concentra la mayor parte de la siniestralidad.

Concluimos que los datos de esta Semana Santa no solo reflejan una preocupante evolución de la siniestralidad, sino que evidencian el fracaso de unas políticas erráticas y la necesidad urgente de adoptar un nuevo enfoque desde la Administración que permita recuperar la eficacia del sistema y garantizar una seguridad vial real y efectiva.