A pesar de que  la Dirección General de la Guardia civil trató de cerrar el caso como un accidente fortuito, el trabajo jurídico de AUGC ha logrado que el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Valdemoro reabra la investigación por la muerte de un Tedax en 2010 y decrete que hay indicios de delito por el incumplimiento de la normativa de riesgos laborales.
La juez ha llamado a declarar en calidad de imputados al que era coronel jefe de la Unidad cuando se produjeron los hechos y a varios miembros de la empresa encargada de velar por el mantenimiento de los sistemas de extinción de incendios.
Además, exige a la Dirección General de la Guardia Civil que le remita el Plan de Seguridad e Higiene en el trabajo e identifique a los miembros del equipo de prevención de riesgos laborales integrados en la DGGC.
Queda así patente que no se trata de un accidente fortuito, sino que es imprescindible el análisis de la normativa de riesgos laborales vigente y la aplicación que de ella hace la Dirección General. AUGC lleva varios años luchando porque se instauren normas relacionadas con la prevención de riesgos laborales en el Cuerpo y ha denunciado, en multitud de ocasiones, la falta de ellas en el seno de la Guardia Civil.
La juez también señala que, cuando se produjeron los hechos, el sistema de detección de humos no funcionaba correctamente y las sustancias explosivas e incendiarias se almacenaban en “un local cerrado, sin ventilación natural, constituyendo un sector con alto riesgo de explosión y sin salidas opuestas de emergencia ni comunicación directa con el exterior”.
Además, certifica que, tras las explosiones, varios guardias civiles no pudieron utilizar la boca de riego más cercana, ya que le faltaba el vástago para la apertura de la llave, las boquillas no eran compatibles con las mangueras y además, el equipo carecía de presión.
Tampoco funcionaban el resto de bocas de incendios del complejo, cercanas al lugar del suceso, por lo que los bomberos tuvieron que usar una situada en la calle y coger agua de la piscina del recinto.
El mal estado de estas instalaciones ya se pudo comprobar en 2009, un año antes de que se produjese este suceso, cuando un equipo de bomberos se trasladó hasta el cuartel de Valdemoro para extinguir un incendio y detectó que los hidratantes no funcionaban.
AUGC se personó en la causa como acusación particular después de que se sobreseyera el caso, permitiendo así que se reabriese la investigación de este trágico suceso que demuestra la falta de prevención en materia de riesgos laborales que existe en la Guardia Civil y cómo el mal estado de las instalaciones pone en peligro la salud de los miembros del Cuerpo.
A pesar de lo acontecido en Valdemoro, la prevención de accidentes laborales continúa siendo una tarea pendiente en la Guardia Civil como bien demuestran las cifras: más del 90 % de las unidades carecían de planes de emergencia. Por tanto, AUGC exige a la DGGC un cambio de actitud y una implicación total en materia de riesgos laborales porque resulta intolerable que no se adopten las medidas necesarias para evitar que puedan volver a ocurrir sucesos tan trágicos como los acontecidos en Valdemoro.