Este lunes 29 de junio fue un buen día para hacerse la foto. En Toledo, el delegado del Gobierno recibía a 141 nuevos guardias civiles en prácticas y les felicitaba por haber superado la oposición. En Alicante, el coronel jefe de la Comandancia presentaba a 186 agentes en el Servicio Marítimo del puerto. En Murcia, en Ciudad Real, en cada provincia, el guion se repetía: discursos, decálogos leídos en voz alta, compromisos firmados ante los mandos y notas de prensa anunciando que llegaba "el mayor refuerzo de los últimos ejercicios". A nivel nacional, la Dirección General de la Guardia Civil cifraba en 3.123 los alumnos y alumnas de las promociones 131ª de Baeza y 172ª de Valdemoro que estrenaban destino, 390 más que el año pasado, enmarcados —recordaban— en la mayor oferta de empleo público en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en quince años.

Lo que ninguno de esos actos contó es lo que esos mismos agentes encontraban al llegar a sus unidades: que a muchos de ellos no les esperaba el equipo más básico para hacer su trabajo. Ni siquiera el que está para protegerles la vida.

Lo que dice el atril y lo que dice el chaleco

La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) habilitó este mismo lunes una encuesta anónima para que los alumnos contaran, sin dar un solo dato personal, qué material habían recibido y cuál no. En apenas cuatro horas respondieron 150 agentes de 31 comandancias de toda España. El resultado no admite matices de marketing institucional:

El 51,3 % declara que no ha recibido chaleco antibalas. Más de la mitad de los nuevos efectivos que contestaron se ha incorporado al servicio operativo —incluido el nocturno y el de seguridad ciudadana, precisamente el que el Gobierno dice querer reforzar este verano— sin protección balística alguna. Entre las respuestas, testimonios literales de lo que se les dijo al pedirla: "Lo siento, no hay chalecos antibalas." Y agentes que escriben, sin rodeos, que esa misma noche saldrán a patrullar sin él.

No es un problema de una comandancia con mala suerte. La cobertura —31 provincias en cuatro horas— es exactamente lo que convierte una anécdota en un patrón.

Cuando el chaleco que sí llega es casi peor

De los chalecos que sí se entregaron, el cuadro tampoco mejora. 58 agentes dicen que el chaleco les queda grande; solo 22 confirman que es de su talla. Y no hablamos de un dedo de más: 40 personas tienen un chaleco sobredimensionado en dos o más tallas, y 17 de ellas en tres o más —casos documentados de agentes de talla S o XS a los que se ha entregado una XL o una 2XL—. El desajuste afecta por igual a hombres (32) y mujeres (26), lo que descarta la coartada fácil de la complexión y apunta a lo que de verdad ocurre: un reparto de tallas a ciegas.

Un chaleco que sobra por todos lados no es una incomodidad. Es un riesgo nuevo que se añade al que debía evitar. Esto es lo que los propios agentes describen que les pasa con él puesto:

  • El 23,3 % asegura que el chaleco le tapa el arma e impide sacarla. Conviene leer esa frase dos veces: uno de cada cuatro no puede acceder a su arma reglamentaria en una intervención. El riesgo es, literalmente, de vida o muerte.
  • El 24,7 % no puede entrar, salir o conducir el vehículo policial con seguridad llevándolo.
  • El 24 % dice que el chaleco le tapa los grilletes y la defensa, dejándole sin acceso a sus medios de defensa no letal.
  • El 20,7 % sufre que el chaleco se le clava en el mentón.
  • El 32,7 % ve limitada su movilidad y su capacidad para hacer el servicio.

Y no es solo el chaleco

La carencia se extiende al resto de la dotación. Seis de cada diez encuestados (60 %) no han recibido funda de cargador. Uno de cada cuatro no tiene funda de grilletes (25,3 %) ni portadefensas (24,7 %). El 23,3 % se ha quedado sin defensa extensible y el 22 % sin grilletes. Más allá del dato suelto, hay una cifra que lo resume: el 16,7 % no tiene ni defensa ni grilletes, es decir, no dispone de ningún medio de defensa no letal ni de reducción para salir a trabajar.

A todo ello se suma el material que sí llega, pero roto o caduco: grilletes oxidados y agarrotados, fundas que no cierran o que giran solas, chalecos prestados de compañeros ausentes o que hay que ir turnándose en el puesto porque no hay para todos. Mientras tanto, el relato oficial hablaba de "entornos operativos reales" y de "ponerse a prueba". Reales lo son, desde luego.

Un riesgo que la ley obliga a evitar

AUGC, aunque mantiene la encuesta abierta, no ha querido esperar más tiempo, dado el elevado riesgo y ha trasladado estos datos a la Dirección General de la Guardia Civil en un escrito que invoca lo que cualquier empresa del país está obligada a cumplir con sus trabajadores: la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. Su artículo 14 reconoce el derecho a una protección eficaz; el Real Decreto 773/1997 exige que el equipo de protección individual se ajuste correctamente a quien lo lleva y no genere riesgos añadidos; y el artículo 21 contempla expresamente la actuación frente al riesgo grave e inminente. Enviar a un agente a la calle, armado y a intervenir con la ciudadanía, sin chaleco o con uno que le impide sacar el arma, encaja de lleno en esa definición.

La asociación pide medidas urgentes: que, como cautela inmediata, no se nombre a los alumnos para servicios operativos o de riesgo mientras no tengan chaleco de su talla y el resto de su equipo en condiciones; la dotación inmediata del material que falta; la sustitución de lo defectuoso; y que el servicio de prevención evalúe la situación real, unidad por unidad, en lugar de dar por bueno que "tienen chaleco" sin mirar si sirve.

Porque esa es la distancia entre la foto y la realidad: en el atril, un éxito histórico de empleo público; en la guantera del coche patrulla, un chaleco tres tallas más grande que tapa el arma.

Si eres alumno de la 131ª o la 172ª promoción, esto te interesa

Si te has incorporado a tu unidad y no has recibido el material reglamentario, te lo han dado roto o el chaleco no es de tu talla, no lo dejes pasar y no lo asumas como "lo normal de empezar". Tu seguridad no es un trámite de bienvenida.

Cuéntanoslo. AUGC está recogiendo estos casos para seguir documentando la situación ante la Dirección General y, si es necesario, ante la Inspección de Trabajo. La encuesta es totalmente anónima: no se pide ningún dato que te identifique. Cuantas más respuestas, más difícil será mirar para otro lado.

Puedes contactar con AUGC y sumar tu caso a través de los canales de la asociación. Tu testimonio, aunque sea una línea, ayuda a que el próximo compañero no tenga que salir a patrullar sin chaleco.

Cuídate. Y exige que te cuiden.

 

La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) es la asociación mayoritaria del Cuerpo y en el Consejo de la Guardia Civil. Los datos citados proceden de su encuesta interna, abierta y en evolución; las cifras corresponden al primer corte de 150 respuestas registrado en las primeras cuatro horas.