Desde la Asociación Unificada de Guardias Civiles alertamos con profunda preocupación de la escalada de violencia y el gravísimo peligro para la integridad física que enfrentan diariamente nuestros compañeros en la lucha contra el narcotráfico. Los recientes y casi trágicos sucesos acaecidos en la Región de Murcia y en aguas del océano Atlántico ponen de manifiesto la alarmante obsolescencia de nuestros medios técnicos y navales frente a un crimen organizado cada vez más violento, temerario y desatado.

Resulta incomprensible que, mientras gran parte de la atención institucional y mediática se focaliza casi en exclusiva en la situación de Ceuta, se esté dejando completamente de lado la auténtica invasión de lanchas rápidas que asedia las costas de la Península y Baleares. Lo ocurrido estos días no puede calificarse de meros accidentes operativos, desde AUGC consideramos que estamos ante verdaderos atentados contra la vida de los agentes.

El episodio más reciente tuvo lugar el miércoles 2 de septiembre durante un amplio dispositivo coordinado por tierra, mar y aire en las inmediaciones de Cabo Cope, dentro del término municipal de Águilas (Murcia). Una embarcación rápida, equipada con dos potentes motores y cargada con 20 garrafas de gasolina empleadas habitualmente para el repostaje en alta mar, embistió de forma deliberada a los efectivos de la Guardia Civil. Este brutal atentado dejó un saldo de tres guardias civiles heridos, precisando uno de ellos cinco puntos de sutura. Aunque la intervención concluyó con la detención de los dos ocupantes de la lancha, el suceso ha evidenciado una vez más el altísimo nivel de riesgo y la vulnerabilidad con la que operan las tripulaciones.


Zona donde fue acometida la embarcación del servicio marítimo en Murcia

A este inaceptable nivel de violencia se suma el crítico suceso ocurrido apenas un día antes (el 1 de septiembre) a 100 millas de la costa de las Islas Canarias en plena ruta desde Huelva. Tras lograr interceptar un alijo de 2.000 kilos de cocaína en unas condiciones meteorológicas muy adversas y con fuerte temporal, los narcotraficantes llevaron a cabo una maniobra suicida colisionando intencionadamente por debajo de la patrullera de la Guardia Civil.

Armamento localizado en la embarcación

La tremenda embestida provocó una importante vía de agua en el casco de la embarcación oficial. Nuestra tripulación vivió momentos de extrema tensión, teniendo que mover y asegurar los pesados fardos incautados mientras hacían frente a la masiva entrada de agua y a la mala mar de forma simultánea. La situación llegó a ser tan crítica y el hundimiento tan inminente que se requirió el apoyo de urgencia de un helicóptero de rescate, el cual tuvo que lanzarles dos bombas de achique para lograr salvar la embarcación. Afortunadamente, todos los agentes resultaron ilesos, pero rozamos nuevamente una desgracia irreparable que podría haberse cobrado varias vidas.

Resulta intolerable que quienes protegen nuestras fronteras y combaten a estas mafias deban jugarse la vida en embarcaciones que no reúnen las condiciones de seguridad necesarias ni la capacidad de respuesta frente a las lanchas que emplean los delincuentes.

Por todo ello, desde la Asociación Unificada de Guardias Civiles planteamos las siguientes reivindicaciones innegociables:

  1. Actualización y renovación inmediata de la flota del Servicio Marítimo. Es imperativo sustituir las embarcaciones envejecidas por unidades modernas que garanticen la seguridad de las tripulaciones y posean la capacidad de maniobra necesaria para interceptar a las redes criminales sin comprometer la vida de los guardias civiles.

  2. Asignación urgente de chalecos antibalas de alta flotabilidad. Esta es una demanda histórica, estructural y vital, ya que el uso de chalecos antibalas estándar en el medio marino supone un riesgo de ahogamiento severo en caso de caída al agua por el peso del equipo.

  3. Refuerzo urgente de las plantillas y aumento de los recursos operativos para poder hacer frente a la creciente violencia de los clanes del narcotráfico.

  4. Declaración inmediata de Zona de Especial Singularidad para todos aquellos territorios que sufren el mayor impacto del narcotráfico, reconociendo institucionalmente la dureza, la carga psicológica y la peligrosidad de estos destinos.