La muerte del compañero Miguel Ángel Lorenzo Piñeiro, a manos de unos atracadores en Pontevedra, está levantando ampollas en la Institución. Crece el malestar y la desmotivación entre sus integrantes. Malestar por solidaridad hacia una mujer viuda y tres hijos. Y también por convencimiento propio; porque todos los guardias civiles saben que su familia podría estar ahora en esa situación límite, ya que dadas las condiciones en que se trabaja en la Guardia Civil, esta tragedia le podía haber pasado a cualquiera de ellos. Porque tan sólo es una punta de iceberg; porque ese es el día a día de un guardia civil. Cunde la desmotivación. AUGC denuncia que las cosas no van bien, que prueba de ello es la bajada sin precedentes en las actuaciones policiales y tramitación de denuncias administrativas, que comenzó en la Agrupación de Tráfico y que se ha extendido como un reguero de pólvora por todas las unidades del Cuerpo. AUGC le dice al Gobierno que basta ya de mirar a otro sitio. Pero ante la falta de respuesta ministerial, AUGC se mueve. Además de personarnos, en la causa judicial abierta para preservar los intereses de la familia de Miguel Ángel, exigiremos la necesaria investigación interna. Hay claros indicios de una grave descoordinación. Desde el Cuerpo Nacional de Policía se investigaba y se nos apunta que se había informado a la Guardia Civil, porque los mecanismos y la información en el otro cuerpo de seguridad estatal fluyen con más dinamismo, sin embargo, nuestros compañeros fueron a atender un servicio sin saber que una banda de atracadores estaba operando en la zona. Llegaremos hasta el final de este asunto. Con la debida prudencia, pero desde luego, la opacidad y excusa de la naturaleza militar del Cuerpo no va a servir para tapar negligencias injustificables. Si hay responsabilidades que depurar, las exigiremos; la crónica de este asesinato se va a escribir hasta el final. En consecuencia, AUGC va a pedir la comparecencia del Director General de la Policía y la Guardia Civil en la Comisión Congreso de los Diputados, a través de los Grupos Parlamentarios. Por lo anterior, no es de recibo que Javier Velázquez –un auténtico desconocido para los guardias civiles- se apresure a afirmar que la coordinación es absoluta entre los cuerpos policiales estatales. No nos valen sólo las medallas a título póstumo. Hace falta implantar de una vez por todas, la necesaria prevención de riesgos laborales en la Guardia Civil. La mayoría de los integrantes del Cuerpo, ni siquiera tienen adjudicados un chaleco anti-balas que poder usar en estas situaciones extremas. Existen fallos de gestión política, y el Director General debe dar la cara, porque la tensión continua en aumento, lo que va a desembocar en una enorme concentración de protesta de todos los guardias civiles, el próximo 18 de septiembre en Madrid. 21 de agosto de 2010, JUNTA DIRECTIVA NACIONAL ASOCIACIÓN UNIFICADA DE GUARDIAS CIVILES.-