La comida que el teniente coronel Tejero organizó al más puro estilo caciquil de aquella España de pandereta en el cuartel de Valdemoro, sirviéndose de instalaciones oficiales de la Guardia Civil y utilizando a compañeros como camareros, no puede tener otra valoración que la condena rotunda y el rechazo unánime. AUGC siempre ha sido y será firme en la denuncia de este tipo de actos cortijeros. Por ello, la Asociación Unificada de Guardias Civiles presentó ante el Consejo de la Guardia Civil una propuesta para reprochar tales actitudes, sin sospechar que nadie se opondría a tal argumento.
Sin embargo, el Consejo de la Guardia Civil, con el silencio cómplice del resto de asociaciones, rechazó la propuesta, algo incomprensible, máxime cuando se trata de organizaciones que, supuestamente, defienden los derechos de los trabajadores de la institución.
Pero lo que realmente resulta sorprendente es el enfado de algunas asociaciones minoritarias, que han acusado en un comunicado a AUGC de buscar titulares fáciles y sensacionalistas y de incumplir la ley al intentar tratar este punto en el Consejo. Críticas injuriosas que buscan difamar a la única organización que luchó en cada uno de los puntos del orden del día por lograr mejoras en las condiciones laborales de los guardias civiles.
AUGC quiere dejar constancia de que no cejará en su empeño de condenar ante todas las instancias actos tan reprochables. Actitudes indignas de un cuerpo policial, democrático y del siglo XXI que deben terminar si, realmente, se tiene por objetivo la modernización de la Guardia Civil.
La asociación mayoritaria entre los agentes del Cuerpo no se contenta con el cambio de destino con el que la DGGC ha tratado de resolver el caso y espera que se apliquen sanciones ejemplares que dejen claro que tales actitudes son inaceptables en esta institución. Al igual que no le tiembla la mano a la hora de abrir expedientes contra los legítimos representantes de AUGC por meras declaraciones que solo buscan mejorar las condiciones laborales de sus compañeros.
Además, AUGC introdujo esta propuesta siguiendo los cauces que marca el propio reglamento del Consejo. Fue presentada a las 8:00 horas de la mañana, antes del comienzo del Pleno como, efectivamente, establece la Ley 30/1992 del Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común y de ello queda constancia en el documento que tiene registro de entrada 117644.
Pero, ni mucho menos, este fue el único asunto por el que luchó AUGC, sino que batalló por cada uno de los temas que se trataron, a diferencia del resto de asociaciones que solo intervinieron en dos de los siete puntos del orden del día.
AUGC fue la única que trató de lograr mejoras laborales en temas que tanto preocupan a los guardias civiles como riesgos laborales, índices correctores o jornada laboral, rebatiendo en el Consejo cada uno de los puntos que allí se trataron.
Con más de 33.000 afiliados, AUGC es la decana de las asociaciones profesionales y la mayoritaria en el Consejo de la Guardia Civil. Cuenta con representación en todo el territorio español, en cada una de las unidades y especialidades del Cuerpo y viene liderando el movimiento asociativo desde la llegada de la democracia, cuando nació como un sindicato clandestino. Su lucha por la democratización y la desmilitarización de la institución le valió en 2010 el Premio Nacional de Derechos Humanos que concede la Asociación Pro Derechos Humanos de España (apdhe).
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El Consejo de la Guardia Civil rechaza la propuesta de AUGC de condenar los actos de la paella en Valdemoro
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