El pasado martes se celebró en Madrid una reunión del Pleno del Consejo de la Guardia Civil, en donde la Asociación Unificada de Guardias Civiles ostenta la mitad de la representación elegida democráticamente por los miembros del Cuerpo. En dicho encuentro, AUGC solicitó la inclusión de un nuevo punto en el orden del día, por el cual se reprobara expresamente el episodio de la paella cuartelera organizada por el hijo de Tejero y a la cual estuvieron invitados ciertos personajes vinculados con el 23-F.
Nuestra iniciativa no prosperó toda vez que el susodicho Consejo Benemérito es un órgano paritario, con mismo número de representantes elegidos que puestos por la “empresa” y al que se añade el presidente del propio Consejo. Lo más llamativo, con todo, fue la postura de otras organizaciones representativas, que no solo no votaron a favor de la inclusión, sino que se juntaron para emitir una nota común en contra de la AUGC por presentar tal iniciativa. De pena…
No obstante, el objeto de este comentario trata de la pobre excusa de la Administración para eludir este “marrón” y que no fue otra que argüir una información interna abierta al respecto por la Dirección General de la Guardia Civil. Si de verdad se creyeran sus propios pretextos, serían coherentes con los mismos, sin embargo no ocurrió de tal guisa. En el antedicho Pleno se habló de lo ocurrido en la valla de Ceuta el pasado 6 de febrero, y no hubiera habido nada raro en ello si el asunto no estuviera judicializado. Es decir, que una información interna es suficiente disculpa para no abordar una cuestión que enturbia gravemente el buen nombre de la Institución, pero una investigación judicial no es impedimento alguno para ello. Nosotros tenemos claro que en el Consejo de la Guardia Civil se deben de tratar todas estas cuestiones sin tapujos, máxime cuando las reuniones del pleno son tan escasas y lo más seguro es que en la próxima el polvo del tiempo haya empañado su visión.
Porque cabe hacerse una pregunta, ¿alguien sabe realmente por qué cesaron a Tejero Díez? La respuesta unánime sería por la organización de un evento conmemorativo de la intentona de  golpe de estado, sin embargo la versión oficial difiere un tanto de esa conclusión. El Ministro ha atribuido el cese a una pérdida de confianza e incluso llegaron a publicarse en los medios afirmaciones del ínclito en el sentido de que la suspensión se iba a producir de todas formas, al margen de lo que se celebraba. Lo malo de ser tibio en estas cuestiones es que se ofrece la posibilidad de especular tan larga es la imaginación de cada cual. Dando por ciertas las aseveraciones ministeriales, el problema no fue lo que se conmemoraba, por lo que, al parecer, al sr. Jorge Fernández Díaz y por ende al gobierno al que pertenece, no le importan este tipo de efemérides sino que sean de conocimiento público.
La reflexión anterior viene reforzada por el hecho de que también se ha publicado que el hijo del golpista llevaba varios años festejando el aniversario de la asonada sin que hasta el momento se le reprochara nada al respecto, lo cual extiende la responsabilidad de sus actos a gobiernos anteriores que, o no se enteraron o no quisieron hacerlo. ¿Qué opción es la peor? Elija cada cual.
Ahora que la sociedad ha tenido conocimiento de los hechos se adopta una tenue postura que ratifica una norma de uso cotidiano en nuestra sociedad y más aún en la Guardia Civil: la ley del embudo. No hay más que seguir especulando ¿Qué hubiera sucedido si la famosa paella cuartelera la hubiera organizado una persona de escala inferior o hijo de un anónimo?