Determinadas declaraciones públicas del actual director general de la Guardia Civil han generado polémica, y en algunas ocasiones incluso, sus palabras entran directamente en contradicción con su forma de actuar.
Ahora nos referimos al posicionamiento que el máximo responsable del Cuerpo realizó en el Pleno del Consejo de la Guardia Civil del mes de diciembre de 2013, con respecto a una modificación de la Orden General sobre vacaciones, incluyendo días anudados a la concesión de determinadas condecoraciones, como la Cruz a la Constancia en el Servicio. Y es que a las objeciones que planteó AUGC, en el sentido de que no todos los guardias civiles podrán beneficiarse de esta situación, pues no todos tienen concedida esta condecoración, o peor aún, se les ha denegado expresamente, respondió Arsenio Fernández de la manera que aparece en el acta correspondiente al citado Pleno:
Proyecto de Orden General de modificación de la Orden General de 7/2009 por la que se aprueban las normas sobre vacantes, permisos y licencias.
Intervienen:
EL GUARDIA CIVIL MOYA SEGURA (AUGC) traslada una observación sobre la extensión a todo el personal de los efectos de la orden, aunque informa en sentido favorable, y después el PRESIDENTE dado el asunto por tratado y por emitido el informe favorable por parte de todos los representantes, acepta la posibilidad de estudiar otra norma que admita algunas excepciones de acuerdo a criterios justos.
Fue tajante el director general (más si se escucha el audio de su intervención y no un resumen de acta) al respecto de las consideraciones que realizó AUGC, afirmando que esa injusticia no se iba a producir y aseguró que lo único que él no podría admitir es que se les concedieran estas condecoraciones a “delincuentes”.
Pero como decimos, sus palabras no se corresponden con la realidad. Y de su puño y letra, se firman denegaciones a las peticiones que le realizan los representantes de AUGC, cuando los que solicitan las susodichas medallas han sido sancionados disciplinariamente en alguna ocasión. Tenemos que recordar que han sido 54 los miembros de AUGC represaliados en los últimos cuatro años, exclusivamente por hacer uso del derecho de reunión y libertad de expresión. Algo que por petición expresa del mismo, ya le hemos acreditado a este director general.
Y para ello, se apoya Arsenio Fernández en los informes de la asesoría jurídica del Ejército, que expresan que para la concesión de estas cruces militares, el guardia civil debe tener “conducta intachable”, y no lo es quien haya cometido faltas disciplinarias y da igual que estén canceladas o no.
Para empezar, no queda más remedio que apuntarle a estos asesores jurídicos que más valdría que estuvieran atentos a cuestiones de más trascendencia, y así evitarles tanto al ministro del Interior como al director general de la Guardia Civil que queden en evidencia, como ha ocurrido con los errores clamorosos que se han producido en el procedimiento del cese del teniente coronel Tejero. Y por el contrario, no ejercer tanto celo con los guardias civiles de base, los que nuevamente constatan que se les aplica la reglamentación militar, únicamente en lo que les perjudica. La situación llega a ser más absurda si la comparamos con lo que se establece legalmente para los antecedentes penales: si un ciudadano perpetra un delito, por horrendo que sea, una vez cumplida su deuda con la justicia, se le cancelan esos antecedentes y recupera todos sus derechos cívicos. Pero un guardia civil no, si este último comete una infracción administrativa, queda estigmatizado de por vida.
Nuevamente nos toca mirar a la Policía Nacional, que dispone de un sistema equivalente de concesión de días de vacaciones anudados a las condecoraciones concedidas por los años de servicios prestados. Este cuerpo de policía tendrá sus defectos, como todos, pero suelen ser bastantes más simples y prácticos en la gestión que sus homólogos de la Guardia Civil. En lo que ahora nos ocupa también sucede algo parecido, porque si un policía nacional ha cometido una infracción disciplinaria, tras cumplir la sanción correspondiente y transcurrido el tiempo pertinente para la cancelación de esa nota desfavorable en su expediente profesional, vuelve a tener acceso a todos sus derechos profesionales, incluidos la concesión de condecoraciones.
La actitud de Arsenio Fernández es contradictoria hasta el punto de que no se percata de que se sienta a trabajar en el Consejo de la Guardia Civil, con los que él denomina “delincuentes”, ya que la mitad de los vocales de AUGC están sancionados -y por tanto se les deniega las condecoraciones citadas-, precisamente por ponerse al frente de las manifestaciones multitudinarias que consiguieron consolidar derechos para los guardias civiles y que propiciaron por cierto, que exista el actual Consejo de la Guardia Civil que ahora preside. Son precisamente los que han trabajado con la Dirección General para conseguir estos días suplementarios de vacaciones para todos los guardias civiles, incluidos, los altos mandos que ahora arremeten de esta forma contra los representantes de esta organización.
La historia ha demostrado que las sociedades progresan cuando unos pocos luchan, se arriesgan y se sacrifican, para que el resto de los colectivos avancen en derechos y mejoren, en definitiva, su modo de vida.
Pero entre esos pocos, también deben encontrarse los que un día escogieron la política como quehacer profesional. Por todo lo anterior, el señor Arsenio Fernández, si de verdad quiere ganarse el respeto de los guardias civiles, debe actuar con coherencia, y como se ha comprometido públicamente, actuar con justicia y acabar con discriminaciones como la que ahora denunciamos.