Ante una pregunta de las senadoras del Partido Popular por Córdoba, el gobierno ha reconocido hace unos días que durante 2025 la Guardia Civil tuvo que gastar 407.053 euros en reparaciones y mantenimiento de los vehículos que dicho cuerpo tiene en la provincia de Córdoba, de los cuales 281.212 euros se destinaron a la flota de la Comandancia provincial y 125.841 al Subsector de Tráfico.
Estos datos vienen a corroborar lo que denuncia reiteradamente la Asociación Unificada de Guardias Civiles, que el excesivo envejecimiento y el mal estado del parque móvil en esta provincia conllevan un elevado coste económico para las arcas públicas, porque muchos de los vehículos sufren averías frecuentes. De hecho, en los últimos tres años ya se han gastado más de un millón de euros en reparación y mantenimiento de dichos vehículos.
No es de extrañar que esto ocurra, viendo el pésimo estado en que se encuentran muchos de los vehículos repartidos por toda la provincia. Como ocurre con un Nissan Terrano adjudicado al Puesto de Espejo, que acumula casi 500.000 kilómetros y 25 años, más antigüedad que muchos de los guardias civiles destinados en esta comandancia.
Y no mucho mejor está otro vehículo de la misma marca y modelo asignado al Puesto Principal de Baena, con 450.000 kilómetros y 24 años, localidad en la que los agentes tienen que trabajar también con un Ford Kuga que pasa más tiempo en el taller que circulando. Algo similar ocurre en el Puesto de Lucena, donde cuentan con un Opel Astra que en sus más de 20 años ha recorrido ya 500.000 kilómetros, y se encuentra inmovilizado y pendiente de reparación desde que empezó el verano.
El Puesto de Peñarroya no solo tiene problemas de plantilla, porque su flota también es deficitaria, con un Mistubishi que habitualmente está inoperativo y actualmente se encuentra en el taller, y un Citroen con fallo de motor que solo se usa en casos urgentes para traslados de detenidos, al contar con mampara de seguridad, por lo que ahora solo disponen de un Peugeot. Mientras que en el Puesto de Bujalance trabajan con un Nissan X-Trail y un Renault Megane muy viejos que rondan los 300.000 kilómetros y sufren averías frecuentes.
Más de 350.000 kilómetros acumula un Mitsubishi ASX del Puesto de Montoro, que tiene los asientos rotos y filtración de gases en el habitáculo interior. Hasta hace poco utilizaban un Renault Megane que les había prestado el Puesto de Bujalance, pero han tenido que cederlo al Puesto de El Carpio porque solo tienen un Peugeot 308 que ya ha sufrido varias averías en el motor. El colmo es que el Renault prestado ya ha pasado tres veces por el taller en un mes, lo cual no es de extrañar, porque tiene más de 350.000 kilómetros.
En el Puesto Principal de Palma del Río hay un Citroen C4 y un Peugeot 308 con más de diez años y los asientos hundidos que están muy a menudo en los talleres, y lo mismo ocurre con un Citroen C4 Picasso. Mientras que el Puesto de Villanueva del Duque dispone de un Nissan X-Trail que lleva varios meses en el taller y un Renault Megane viejo y en muy mal estado, por lo que tiene dos vehículos prestados por los Puestos de Pozoblanco y Dos Torres.
Y ha empeorado aún más el preocupante estado de los vehículos celulares asignados a la Sección de Seguridad del Centro Penitenciario, porque este verano ha causado baja definitiva uno de los tres que había, y ahora ya solo quedan dos furgones, uno de los cuales carece de cinturones de seguridad para los trasladados y tiene asientos rudimentarios orientados lateralmente, con los graves riesgos que implica para la integridad física e incluso la vida de los presos y detenidos. Además, dichos vehículos promedian una antigüedad de 15 años y más de 230.000 kilómetros.
Incluso en Tráfico, que habitualmente tiene mejor parque móvil, la situación es deficitaria, porque en el Destacamento de Córdoba se han ido dando de baja varios vehículos que no han sido repuestos, y los Alfa Romero Stelvio de que dispone acumulan más de 300.000 kilómetros y sufren averías frecuentes. En 2025 no se asignó ni un solo vehículo nuevo al Subsector provincial, a pesar de que se dieron de baja seis, por lo que no es de extrañar que la flota de Tráfico en la provincia se haya reducido nada menos que un 20% en los últimos cinco años. Y que durante 2025 se haya triplicado el gasto en reparaciones y mantenimiento de esos vehículos respecto al año anterior.
Diferencias con la Policía Nacional
En la respuesta del gobierno a las senadoras cordobesas también se detalla que en el mismo período de 2025 la flota de vehículos asignados a la Policía Nacional en la provincia de Córdoba registró un gasto en reparaciones de 65.913 euros, cuantía mucho menor a la invertida en el parque móvil provincial de la Guardia Civil.
Esa notable diferencia se debe sobre todo a que los vehículos de la Policía son más nuevos y consecuentemente sufren menos averías. De hecho, el propio gobierno reconoció hace meses en una respuesta parlamentaria que “el parque móvil de la Policía Nacional en la provincia de Córdoba se ha incrementado y modernizado en los últimos años”, presentando una antigüedad media de 7,8 años, mientras que la flota adjudicada a la Comandancia provincial de la Guardia Civil tiene una media superior a los diez años, con un tercio de los vehículos superando los quince años e incluso muchos de ellos acumulan más de veinte años.
Cada vez menos vehículos
Los datos oficiales obtenidos por la Asociación Unificada de Guardias Civiles revelan que la precaria situación del parque móvil de la Guardia Civil en la Comandancia provincial de Córdoba ha empeorado en los dos últimos años, porque durante 2024 y 2025 se ha reducido un 5% el número de vehículos disponibles.
Además, han caído en picado las adquisiciones y adjudicaciones a esta provincia, pasando de cuarenta nuevos vehículos en 2022 a solo ocho en 2025, a lo cual se añade que en ese mismo año han sido dados de baja otros 16 vehículos.
Un problema añadido es que hay muchos más turismos –casi la mitad del total– que todoterreno o todocamino –apenas un tercio–, cuando en los Puestos de Seguridad Ciudadana son más necesarios los segundos para prestar servicio en zonas rurales. De hecho, en ocasiones los guardias civiles se ven obligados a entrar a las fincas a pie dejando el vehículo a la entrada del camino para que no se quede atascado o sufra graves daños.